Horóscopo VS horroroscopo
Cinco buenas razones para no creer en los horóscopos
La astrología apareció hace unos cuatro mil años, cuando aún se creía que nuestro planeta era el centro del Universo y que todas esas luces en el cielo nocturno eran dioses que presidían el magno acontecimiento. Las divinidades que estuvieran de turno serían las que determinarían el carácter y el destino de la criatura: Marte para el guerrero, Venus para el amor, Mercurio para el comerciante, etc, etc.
Bueno, hoy sabemos que ni somos el centro del cosmos ni esas lucecitas son dioses, sino planetas y estrellas muy lejanos. Y la ciencia nos ha demostrado que nuestro carácter está regido no por los astros, sino por la genética, el ambiente y las condiciones sociales.
Sin embargo, mucha gente sigue creyendo que los astros pueden influir en su vida, los periódicos continúan publicando horóscopos y ahora hasta podemos conocer qué nos pasará en el día con sólo enviar un mensaje por celular. Por eso, aquí haremos una corta lista de las pruebas que demuestran que la astrología es un viejo negocio sin fundamento. ¿Inofensivo? Tal vez en muchos casos, pero hay personas que se lo toman en serio y pueden arruinar su vida por completo como explicaremos más adelante.
*La influencia planetaria
Ningún astrólogo le dirá con claridad en qué consiste esa influencia. Los más descarados le dirán que es por la fuerza de la gravedad. Pero resulta que los doce signos y sus influencias se diseñaron cuando se desconocían tres planetas que no se ven a simple vista, por ejemplo, Urano, Neptuno y Plutón, que conocimos en los últimos tres siglos gracias a la invención del telescopio. Entonces ¿todos los horóscopos de los últimos 37 siglos estuvieron errados? Pues así parece.
Y aunque los astrólogos alegan que se actualizaron, ahora la tienen peor porque Plutón ya no es un planeta. Además, si fuera por la fuerza de la gravedad, la Luna sería la única influyente porque puede, por ejemplo, afectar las mareas. Pero la gravedad de planetas como Marte o Júpiter, no es suficiente ni para torcer el camino de una hormiga en la Tierra. Al momento de nuestro nacimiento, la fuerza que ejercen los parteros es miles de veces más potente. Entonces ¿ellos escriben nuestro futuro?

*Los signos del zodíaco no son 12, sino ¡13!
Ah, ¿no lo sabía?. El estudio científico de las constelaciones determinó que en realidad son 13. Hace ya tiempo que se agregó Ofiuco, que está ubicado entre Sagitario y Escorpio. Eso sucedió por el llamado “efecto de precesión” que sufre la posición del eje de la Tierra. Eso no se conocía en Babilonia hace cuatro mil años. Entonces, si usted nació entre la primera quincena de diciembre y de enero, usted es de…Ofiuco (1) . Claro, tendrá suerte si encuentra un horóscopo donde aparezca.
Pero además, todos los signos se han corrido en los últimos dos mil años casi exactamente un mes: por ejemplo Aries que comenzaba el 22 de marzo ahora comienza recién el 18 de abril, por lo tanto si usted era Aries, ¡ahora es Tauro!
Ofiuco les ha causado un lío tremendo a los astrólogos, que antes tenían todo ordenadito: los 12 signos se dividían en cuatro elementos equilibrados (aire, tierra, agua y fuego) y además se correspondían con los apóstoles, y así algunos le daban un cierto aspecto religioso. Pero ahora con 13, ya no hay cómo equilibrar nada. Y encima ¡es un número de mala suerte
*La personalidad
Si los supuestos 12 signos zodiacales determinaran nuestra personalidad, habría unas 550 millones de personas en el mundo con idéntico carácter y temperamento. Por ejemplo, estos personajes comparten el mismo signo: Gorbachov y Kurt Cobain; Maradona y el filósofo Bertrand Russell; Paul McCartney y John Wayne; Nostradamus y “Mr. Bean”; Hitler y Malcolm X…
Pero supongamos que la personalidad sea determinada por
el día exacto del nacimiento. En ese caso, hay que recurrir a comparar gemelos. ¿Conoce usted hermanos gemelos que tengan el mismo carácter? Hace algún tiempo entrevistamos a un par de muchachos que no podían ser más diferentes: uno era religioso, vestía de traje y corbata y vendía autos. El otro es mimo callejero, ateo y fanático del rock

*La compatibilidad
Otro gran mito inventado por los astrólogos es que existen signos compatibles e incompatibles. Por ejemplo, los de “tierra” son compatibles con los de “tierra” y con los de “agua” porque se pueden mezclar, los de “fuego” con los de “aire” porque el viento los aviva (¡), etc.
Entonces, los signos compatibles aseguran matrimonios felices y duraderos, y los incompatibles divorcio en puerta.Durante dos años recogió los registros de 2.978 parejas que se casaron y 478 parejas que se divorciaron en el estado de Michigan, Estados Unidos. Y no encontró la menor correlación porque aquellos que habían nacido bajo signos “compatibles” se casaron -y se divorciaron- tan seguido como los que pertenecían a signos supuestamente “incompatibles”.
*Los “horroróscopos” diarios
Los pronósticos astrológicos son los suficientemente vagos para que le calcen bien a todo el mundo. Cuando uno lee un periódico lo hace presuponiendo que en su interior encontrará noticias verdaderas. Y aunque podamos dudar de su objetividad, difícilmente podremos leer hechos inventados y absurdas suposiciones, so pena de empezar a dudar de su seriedad. Entonces, ¿qué cuernos hace allí la columna de los horóscopos? Pues nada: sólo atraer lectores-creyentes.
Cierto es que algunos lo han colocado en las páginas de “entretenimiento”, pero ¿qué tiene de entretenida la superstición? ¿qué tiene de divertido hacerle tomar decisiones equivocadas a la gente que las cree, por ejemplo invertir su dinero en un negocio ruinoso o separarse de su pareja? Con ese mismo criterio, en las páginas de Salud deberían publicar consejos para alejar el mal de ojo; en Economía sugerir que los curanderos pueden multiplicar nuestro dinero; y en Política, que si rezamos tendremos funcionarios honestos.
Y finalmente, un secreto de la profesión. ¿Saben quienes escriben

los horóscopos en muchos periódicos? Pues el más nuevo de los redactores o los estudiantes que hacen prácticas. Es una broma muy vieja en las redacciones “bautizarlos” encargándoles que escriban la columna del horóscopo para el día siguiente. El pobre tipo se pasa horas rompiéndose la cabeza inútilmente y cuando llega la hora del cierre, alguien se apiada de él y le explica que lo único que debe hacer es ir al archivo, copiar los horóscopos de seis meses o un año atrás y cambiar las previsiones. El que antes era para Tauro, ahora pasará a ser el pronóstico para Géminis y así sucesivamente hasta completar los doce. Hoy, el Internet ha internacionalizado y facilitado esta ardua labor.
Asi es que ya sabe: cuando lea el horóscopo, sepa que su destino estará en manos de algún aturdido aspirante a periodista. Vea usted si le hace caso o si lo toma con diversión…