Rosa es la mamá de David. Es una de las mujeres más dignas y fuertes que conozco. Su mirada se apagó un poquito y el tono de voz es muy suave, pero eso no se condice con la fuerza y los ovarios que tiene.

Hace 16 años, en el marco de la revuelta que terminó destituyendo al presidente Fernando De La Rúa en diciembre del 2001, se realizaron protestas en todo el país. La situación era límite, poco trabajo y hambre de sobra.
 
En barrio Villa 9 de Julio, los vecinos se agolparon frente a un supermercado Minisol para reclamar alimentos. David tenía trece años y como todo niño de barrio salió a la calle a ver lo que pasaba.

Cuando la Policía empezó a disparar contra la gente, David corrió, pero el policía Hugo Canovas Badra le cortó la carrera, desde atrás, con un balazo en la nuca.

Un policía que fue enviado por un Jefe de policía, que cumplía órdenes de un Ministro del interior y un Presidente de la Nación. Un policía que a lo largo del juicio jamás admitió lo que hizo, ni se arrepintió ni pidió perdón.

Un policía con un arma cargada con balas de plomo le disparó a un niño de trece años. En el 2001 yo tenía 17, podría haber sido un amigo mío, un compañero del colegio. O podría haber sido yo.

Ayer, después de 15 años, después de miles de insultos del poder -le ofrecieron plata para comprar el silencio, como si la plata pudiera comprar algo como un hijo-, después de un manoseo repugnante del aparato judicial, de la complicidad de la policía, del ninguneo de todos los gobiernos que pasaron; Rosa pudo sentar en un banquillo de acusados al policía que mató a su hijo, y lo metió preso.
 
Ahí está Rosa, de pie. Mirando fijo a los verdugos, con una dignidad a prueba de balas.

*Por Martín Villarroel Borgna


El día de la sentencia

La Cámara Primera del crimen de los Tribunales Penales de Córdoba condenó por el homicidio de David Moreno a Hugo Ignacio Cánovas Badra a 12 años y ocho meses de prisión a hacerse efectiva cuando quede firme la sentencia. Además el Tribunal lo declaró culpable de ser autor material de lesiones graves a las víctimas Marcelo Fregenal, Luciana Parra y Rubén Fosarelli, delitos también incluidos en la pena.
También resolvió su inhabilitación como funcionario por el tiempo que dure la condena.

Asimismo el Tribunal condenó por el delito de falso testimonio a la policía Daniela Adam a 2 años de prisión con ejecución condicional e inhabilitación para ejercer cargos públicos, pero su ejecución será condicional por lo que conservará su libertad. La otra policía, Laura Estela Freire resultó absuelta.

Por otra parte, el tribunal condenó como responsable al Gobierno de la Provincia de Córdoba y ordenó al Tesoro de la Provincia la reparación integral por los daños a Marcelo Fregenal y a la familia Moreno, que se constituyeron como querellantes.

A pesar de no tratarse de la pena máxima solicitada, queda demostrado una vez más que la lucha y la organización dan sus frutos, de otro modo hubiera sido imposible una condena de este tipo.

Nada ni nadie devolverá a David, ni recompondrá el dolor de la familia. La condena es un arrebato de los familiares que jamás bajaron los brazos, y de quienes se organizan y luchan, a la justicia burguesa.

No hay que olvidar que David fue asesinado de manera cobarde por un policía como autor material, y por un estado que salió decidida y sistemáticamente a reprimir al pueblo. Las pruebas fueron contundentes, la espera y las trabas burocráticas un calvario para su familia y allegadxs, y la impunidad del Estado y sus autores intelectuales sigue intacta, pero se logró una condena a su autor material que viene a traer algo de paz a su familia.

*Por David Moreno Presente



Cuaderno #03 15 años y siete meses
Córdoba, Argentina. Julio de 2017. 
Producido por
Colectivo Manifiesto y La Tinta
Bajo una licencia
Creative Commons.