¿Es que no pueden escucharnos?
Tenemos los cuerpos cansados, de tanta vida que tejemos, de tantos esfuerzos por otros, de que se olviden de nosotras.

Que nos exijan camas hechas, comidas listas, ser lindas y amorosas. Que nos empujen a las rutinas cotidianas, como ratones que giran la rueda que nunca para. Y exhaustas, recibimos un ramo de rosas.

Tenemos los cuerpos cansados y los corazones dolidos de todos los golpes. De las violencias de todos los días. Del piropo callejero, al insulto. Del no permitirnos hablar, al impedirnos decidir. Del así no te vistas, a la cachetada, al puño, a la violación. No queremos que nos maten más. No. No queremos que nos sigan matando.

No podían escucharnos. Pero acá estamos. Tenemos los cuerpos cansados, pero hablamos, compartimos, nos contamos, nos tejemos. Lloramos, por las otras y nosotras. Juntas potenciamos nuestras energías, que tanto quieren encorsetar.

Enlazadas, de brazos y corazones, juntamos toda la fuerza que necesitamos para rebelarnos.

Para que escuchen, todo lo que tenemos que decir.
Para construir y construirnos un mundo en el que vivamos libres.

Miradas que traslucen
años de resistencias
de palabras dichas sin respuestas
de búsquedas incansables.

Brazos
que acogen niños
que tejen y cocinan
que abrazan.
Se encuentran con otros, 
luchan, empujan, reclaman,
estiran.

Gargantas ardidas,
de gritar,
de parir,
de decir así no, así no, así no,
y basta.

Nosotras colocamos la iniciativa
Nosotras definimos e intuimos
el grado de provocación
Nosotras escogemos nuestras palabras
Nosotras elegimos los temas
Nosotras elegimos los escenarios y las horas
según nuestro calendario de amor y
nuestro calendario de lucha.

Entretanto nosotras hacemos eso, psiquiatras, jueces, doctores, funcionarios, intermediarios y tecnócratas recortan y manipulan y construyen una realidad a su medida pero imprevisiblemente y más allá de sus cálculos la iniciativa permanece a nuestro lado y en nuestro terreno.
La iniciativa es uno de nuestros pocos tesoros, nos exige horizontes y sueños propios y no prestados, nos exige acrobacias y flexibilidades insospechadas para bailar cada día una coreografía nueva, distinta, imprevista e
 indigesta.

Del libro “Mujeres Creando. La virgen de los deseos” 
(2005)

Hilda Leguideño, madre de Jorge desaparecido en Ayotzinapa en 2015 / Nancy Sosa, madre de Ismael Sosa, asesinado por la Policía en 2015 / Viviana Alegre, madre de Facundo Rivera Alegre, desaparecido en 2012.

Locas, agitadoras, rebeldes, 
desobedientes, subversivas, brujas, callejeras, 
grafiteras, anarquistas, feministas. 
Lesbianas y heterosexuales;
casadas y solteras; estudiantes y oficinistas; 
indias, chotas, cholas, birlochas y señoritas; 
viejas y jóvenes; blancas y morenas,
somos un tejido de solidaridades; 
de identidades, de compromisos, 
somos mujeres.

Cuaderno #01 Mujeres de pie.
Córdoba, Argentina. Marzo de 2017. 
Producido por
Colectivo Manifiesto y La Tinta
Bajo una licencia
Creative Commons.