velocidad (y altura) de crucero

La térmica que cogí hace dos días me subió demasiado alto me emborraché por la falta de oxígeno, o mejor dicho, por la falta de presión para que el oxígeno entrase en mi sangre.

Además es literal. Ayer estuve, como estoy ahora mismo, escribiendo un post en horario de oficina, en mi puesto en The Cocktail… ¿qué menos presión puede sentir una persona mientras trabaja que estar escribiendo sobre sus preocupaciones personales? No lo había hecho nunca y espero ir dejando lo personal para mis ratos libres.

Lo dicho, me emborraché y en pleno estado de felicidad vomité el post de ayer con el que solté parte de la mierda que muy a mi pesar me he comido durante los últimos meses de vuelta a “la actualidad”.

Ahora estoy con la resaca, y a ratos me viene el desagradable recuerdo del momento en el que comencé un nueva etapa de mi vida con The Cocktail, hace ya más de 10 años. Se trata de un sentimiento similar al que le toca vivir al protagonista de Pi, de Darren Aronofsky, película que supuso un punto de inflexión para mí, una ruptura con gran parte de lo que tenía entre manos en ese momento.

Pero no es el caso del post de ayer. Sin duda estoy atravesando un momento similar, pero comenzó hace meses, el 4 de marzo, cuando la doctora Laura de Reina se convirtió en la mía (mi reina, digo) colocándome un trozo de titanio como parte de mi columna vertebral. Podríamos resumirlo diciendo que me convirtió en un ciborg ☺.

Me consuela y anima recordar uno de los programas que más me gustó de la pasada temporada de Salvados, en la que Jordi Évole entrevistó a José, o Pepe como estoy seguro que preferiría él, Mujica. Este le decía algo así como que el mundo necesitaba “honestidad intelectual”. No sé lo que mi post de ayer pudo tener de intelectual, pero la honestidad fue brutal.

Jamás he escrito algo desde tan abajo, e imagino que para los inicios de un blog que pretende ser de largo recorrido, no está mal hacer algo así. Es como empiezan los grandes vuelos, despegando desde bien abajo, desde el fondo.

Ahora mi reto es alcanzar una altura y velocidad de crucero ideal tanto para mi cabeza como para quien tenga la paciencia de leerme ;).

Hoy vuelve a ser 11S, aniversario de muchas cosas, entre las que se encuentra el cumpleaños de Sara, mi compañera de viaje con la que comparto la aventura de acompañar en la vida a nuestras dos hijas, Iria y Olalla.

Pero también otra sincronía de las que hablaba ayer hizo que la conociera precisamente una mañana como esta de hace 15 años. Menudo “regalito” le cayó ese día ☺.

Luego está Allende y las torres gemelas, pero eso ya nos queda más alejado.

Tengo alguna cosa más preparada, y ella no lo sabe ni lo sabrá posiblemente hasta dentro de mucho tiempo, pero hoy mi auténtico regalo hoy para ella es este blog, Apuntes Colgados.

Sean cosas del azar, sincronías, o puras consecuencias, el blog tiene como foto de fondo lo que me encontré el la Wikipedia como un feto Creative Commons. Tal cual no me gustaba, y sólo con el rollo estético en mi cabeza, decidí darle la vuelta como con un espejo horizontal.

El caso es que no pensaba en nuestras hijas cuando lo puse como fondo y sin embargo ahora es lo que representa para mí.

Creo que el comienzo del vuelo, el despegue, no ha sido demasiado malo. Algún meneo que otro, pero sin consecuencias.

Ahora sólo me queda alcanzar la velocidad y la altura de crucero, evitar en lo posible las turbulencias, y seguir de este vuelo a su lado.

Felicidades Sara, espero que te guste.

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