¿Cuales son las consecuencias de que la comunidad del TECNM Campus Culiacan no tenga conciencia política?

El nuevo director del Instituto Tecnológico de Culiacán, el M.C. Salvador Elenes Uriarte, no comparte los ideales del presidente de la república, quien designó a su jefe y por tanto, de quien lo propuso como la máxima autoridad del plantel de la capital sinaloense.
Hace un año, nos encontrábamos en la campaña electoral mas reñida en la historia moderna de México; Coliseo Político MX realizó una encuesta en Facebook a la comunidad estudiantil del Instituto Tecnológico de Culiacán sobre sus preferencias electorales para presidente de la república, en la que participaron más de 400 alumnos, hombres y mujeres de entre 18 y 24 años de edad, de todas las carreras y en aquel entonces los resultados fueron contundentes: el 86% le daría su voto al tabasqueño y solo el 14% votaría por una opción diferente.
En su segundo mes de gobierno, el presidente López Obrador designó al ex-director del Instituto Politécnico Nacional, Enrique Fernández Fassnacht como nuevo director del Tecnológico Nacional de México, quien tomó posesión la segunda semana de Enero del 2019 y expresó lo siguiente:
“vengo a construir, a entregarme y a trabajar muy cerca de los docentes, estudiantes y trabajadores”.
En Octubre del mismo año, se encomendó a Norman Salvador Elenes Uriarte como nuevo director del TECNM Campus Culiacán quien en su presentación expresó estar consciente de la gran responsabilidad que le dio el director general, refiriéndose a Fernández Fassnacht.
Pero sus acciones -y también omisiones- en apenas un mes de su gestión frente al Tecnológico de Culiacán están dejando claro que él no piensa como el Presidente López Obrador ni comparte su lema de <<por el bien de todos, primero los pobres>>, ni tampoco como el Director del TECNM, Fernández Fassnacht que ha propuesto el dialogo circular y abierto con los estudiantes de la universidad más grande de México.
Aunque ha llegado con nuevas propuestas que muchos desconocen por consecuencia de una mala difusión de su mensaje, el nuevo director se ha envuelto en la polémica por dos decisiones que han resultado impopulares: La manera descortés, dura y poco humanitaria en la que se desalojó a los habitantes del albergue escolar y también la negación de respaldo hacia el comité de Ingeniería en Sistemas y Tecnologías de la Información.
El nuevo director debería de saber que hay temas más importantes que desalojar a estudiantes de escasos recursos en el campus, como la corrupción, docentes que no dan clases o cobran por pasar, alumnas acosadas, el trafico de drogas dentro del plantel, el uso de becas alimenticias durante campañas electorales y muchos otros problemas más.

Y esto no solo es consecuencia del autoritarismo o la intransigencia de la nueva administración, también es del ausente interés colectivo de los estudiantes y de un hartazgo social fundamentado en falacias y argumentos apáticos.
Entendiendo este contexto, ¿cómo vino a afectar a los estudiantes del “Tec de Culiacán” el cambio de régimen?.
Los estudiantes del Campus Culiacán han sido por mucho -en comparación con la Universidad Autónoma de Sinaloa y la Universidad Autónoma de Occidente- la comunidad estudiantil con menor participación política de la que se tenga registro en Sinaloa.
Los alumnos muestran un gran desinterés en lo que respecta a la participación social y una marcada apatía en causas que pueden ser para el beneficio de su propia comunidad.
Y aunque existen honorables excepciones, estas no rompen la tendencia, puesto que la mayoría sólo buscan a como de lugar, el terminar sus estudios y migrar hacia ciudades donde encuentran mejores oportunidades académicas y laborales, dejando en su alma máter, un escenario mas difícil para las nuevas generaciones.
