Ocupación: Destructor de sueños de níquel, cobre y metal.

El lunes, por esas cuestiones cósmicas que tiene la vida decidí dar mi opinión respecto a una banda que luego de muchos años volvió a tocar a mi Córdoba, la de los doctores, el Monserrat y el chorpian en la costanera.

Quien aquí se expresa, se limitó a dar su opinión y a los chochamus del grupo se ve que no les gustó mucho. La verdad, allá ellos, si uno tuviese que detenerse a querer desentrañar las razones por las que un lumpen critica lo que uno hace (si, soy un lumpen) definitivamente nunca llegaríamos a ningún lado.

Hasta acá todo bien, lo típico, la gente puteando, bardeando, amenazandome a mi y mi colección de muñecos de Los Simpsons, lo esperable en una parcialidad del mundo metalero argentino. Una sola cosa podemos decir me molestó y es que el argumento para descalificar sea “seguro es reaggetonero“ o “este escucha la mona“. Yo te banco que putees a mi hermana, te banco que me amenaces de muerte y te banco que digas que de chico me toqueteo el cura del barrio (Divinas las manos del padre Lorenzi), lo que no te banco es que el hecho de escuchar otra música sea el argumento para descalificar. La música es música, y ningún estilo te pone por encima o por debajo de nadie, respetemos para ser respetados. Dicho esto, allá voy.

Seguro vos que estás ahí sentado te preguntas ¿dónde está la parte interesante?. Acá viene.

Cuando el mundo salió a darme de pedradones por el simple hecho de escribir una nota sobre una banda, uno de los argumentos que usaron fue establecer que notas como la mía generaban que a los pibes se les pinche el globo y abandonen. ¡Vieja! ¿posta? Sos metalero, pisas pollitos, no saludas a tu abuela y seguro que ya has invocado unas 16 veces a Satanás, ah pero vas a dejar de hacer música porque un idiota en un blog de nombre “The Heavy Metal Kid“ te hizo una mala reseña. ¡En tu cara Belzebú!

Ahora bien, voy a hablar de verdad. Y es que desde mi HUMILDE OPINIÓN si la gente decide no hacer metal es porque la escena es mas puta que mi artículo. A los pibes le pinchan el globo cuando se dan cuenta que tienen que pagar para tocar 20 minutos en un lugar de mierda, que suena como una lata de dulce de batata. Cuando los productores los forrean y no les dan espacio, cuando te piden que rindas entradas y lamentablemente vos como banda invertís tiempo y dinero para poder lograr ese objetivo. Dinero que quizás podes poner en hacer un buen back para el escenario o en editar eps para poder auto costearte, pero no, yo hago mierda la escena hablando “fuerte“ de una banda que, para mi, ya está consagrada.

¿Y todos los que me dieron con un caño? Digo, nadie se rasga las vestiduras sabiendo que todos pregonan que hay que hacer el aguante a lo local, pero cuando el local te cobra $300 para poder darte un show de puta madre pones el grito en el cielo, al fin y al cabo ¿quien se cree este pelotudo para cobrar eso?, pero no se olviden, yo le cago la ilusión a los pibes.

¿Y por casa? Cuantas bandas hay, bandas grandes, que ya tienen todos los costos asumidos y aún así obligan a las mas chicas a poner plata para que puedan ser soporte, podemos resumir ese pensamiento en “este muerto no se va a llevar nada de arriba“. Pero si, adivinaron! Yo le cague la carrera a Pablo, que ayer leyó una reseña negativa y hoy vendió su keytar.

Como todo lo anterior, puedo seguir, contar como los medios te obligan a que tu disco y banda cumpla ciertas cuestiones para que te pongan al aire (y no hablamos de calidad, podes sonar como la misma mierda, pero si cumplís las “Is0 9000 metal“ te pongo al aire). También la cultura del aguante y el eterno “hay que bancar a las bandas porque son de acá“. Eso lo único que genera es que las bandas que hacen pura basura sientan que tienen derechos adquiridos, mientras que las que se rompen el culo para dejar propuestas interesantes sienten que todo se reduce a la cantidad de amigos que tengas.

¡Pero si, a pesar de todo lo anterior, el “mala leche“ que le caga la ilusión a los metaleros novicios, soy yo!

La hipocresía es gigante y la responsabilidad, de muchos, no me endilguen un problema de fondo. Al fin y al cabo, soy un simple reggeatonero.

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