El “Rockstar“ no murió, estaba de streaming.
Esta semana muchos sentían como un balde de agua helada les caía en la cabeza al enterarse del suicidio del frontman de Linkin Park, Chester Bennington. Múltiples fueron las reacciones y grande el pesar en la música mundial, una de las leyendas fundadoras del Nu Metal partió.
De todas las cuestiones que generó la partida del frontman del conjunto estadounidense la que mas me tocó de cerca fue la editorial de Pogopedia y su impecable nota “El rock está perdiendo por goleada“. No voy a profundizar demasiado acá, lean la nota, pero básicamente ellos abordan la decadencia de la escena y el no reemplazo de las grandes estrellas del rock. ¿Qué va a pasar cuando la última gran estrella de rock muera? ¿Hay vida después de Bruce Dickinson? Yo creo que si.
La muerte del “rockstar“ está consumada, yo creo que es inevitable y quizás, hasta esperable. Tenemos que entender que las nuevas tecnologías han cambiado la manera en la que consumimos contenido y en eso la música no es la excepción. Plataformas como spotify, itunes, apple music o la extinta grooveshark nos dieron una nueva manera de acceder a artistas y bandas de todo el mundo. YouTube nos acerca contenido en video de nuestros artistas preferidos y de nuevos músicos constantemente y la multiplicidad de medios digitales disponibles vuelven abundante el acceso a música al rededor del mundo. Sin embargo, en este contexto muchas veces nos preguntamos cual es la razón por la cual cada vez es más complicado que las bandas sobrevivan a lo largo del tiempo y creo que la respuesta es simple pero todavía no está desarrollada del todo. Todavía la estamos construyendo y desarrollando en internet.
El contenido cambió, nosotros también. Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que cada vez mas el consumo de contenido es de nicho. ¿Qué quiero decir? Que tenemos diferentes artistas y productores musicales que generan contenido para públicos mas pequeños, cercanos y de un consumo mas inmediato. Irremediablemente el “rockstar“ ha mutado a ser un punto de producción de contenido en internet con fans en su canal y con videos y canciones que ya saben hacer las veces de presentaciones en vivo.
¿Quiere esto decir que las actuaciones en vivo van desaparecer? Lejos de eso! El acceso a internet (para quienes sepan utilizarlo) va a mejorar las experiencias en vivo. Ejemplo de esto fue la campaña que realizo Iron Maiden para llevar su música a los lugares donde sus discos eran mas descargados de manera ilegal. La ecuación fue perfecta, llevaron presentaciones en vivo donde mas los consumían. Internet supo darles herramientas para poder maximizar su alcance.
El gran problema que esconde todo esto, no es la desaparición del rockstar, sino la intención de aferrarse a un paradigma que cada vez está mas desarmado. Dejamos de movernos para alquilar películas, ya ni si quiera hablamos con gente a la hora de pedir delivery, ¿qué nos aferra a pensar que seguimos consumiendo música como en los 80?.
Para ponerlo un poco en números. Queen, en sus míticos conciertos en Wembley, supo juntar unas 144000 personas en sus 2 conciertos (unas 72.000 por día), Sabaton tiene un su video “Sparta“ casi 2.400.000 reproducciones, unos 33 Wembley. Está bien, no es lo mismo, sin embargo es una muestra de la tendencia de consumo que existe en internet, bandas mas pequeñas e incluso de generos menos mainstream como el metal pueden amasar grandes numeros de espectadores, y esto, para las bandas grandes se vuelve incluso mas gigante. El mismo Queen tiene videos con 17.000.000 de reproducciones.
En conclusión, no ha desaparecido el rockstar, se ha atomizado, se ha puesto detrás de un micrófono en internet para saltear los modelos obsoletos, poblados de productores, medios y de gente que establece que escuchar o no. Ha entendido que no necesita mediadores y ha salido a construir su propio camino, alejado de las grandes vitrinas y mas cerca de sus verdaderos seguidores.
No voy a negar que el romanticismo y el sueño de ser un rockstar vivirá siempre en mi (a lo Mufasa en Simba) pero no puedo ser necio y no aceptar el avance de la música que me gusta, internet es la nueva plaza y para allá vamos todos a construir nuevas leyendas entre todos.
