Serpientes en los jardines

El primero de los registros escritos de la Biblia es el libro de Génesis. Su nombre significa “los orígenes”. Narra los primeros acontecimientos de la humanidad. Nos cuenta de la primera relación, la primera alegría, la primera tristeza, el primer temor, el primer fracaso, el primer perdón, la primera promesa, muchos primeros acontecimientos y entre ellos, el primer ataque.
Este primer ataque lo realiza un personaje que en el registro de los orígenes se llama “la serpiente”. Este individuo fue un ángel creado por Dios y que se reveló contra Dios mismo. Es de una astucia tal y poder de convencimiento que logró venderle la idea a la tercera parte de los ángeles creados por Dios de que él podia derrocar al creador. Su revuelta falló y fue expulsado del paraíso celestial. Fue enviado a la Tierra.
La serpiente, en alusión a su astucia y capacidad de engañar, había estado por mucho tiempo en la Tierra cuando Dios decidió poblarla. El habitaba este planeta cuando Adán comenzó a vivir aquí. Todo ese tiempo Adán vivió sin perturbación alguna, no recibió ataque de parte de este individuo. ¿Cuándo sucede el ataque? La serpiente decide poner en marcha su plan cuando la primera familia es formada. Curioso, ¿verdad?
Satanás entendió que su mejor oportunidad para hacer que la humanidad pecara era luego de haberse formado la familia. Los hechos le han dado la razón. Es que él no da palos a ciegas. Es un estratega. Su plan es sembrar división de cualquier manera posible en las familias.
A veces no es fácil darse cuenta que estamos siendo atacados por “la serpiente”. Podemos achacarle lo que esta pasando en nuestra familia al estrés, al afán de vida, la falta de dinero, la falta de tiempo para compartir, etcétera. En estos tiempos modernos sus estrategias se han diversificado. Quizás no nos viene a la mente que algo ha sido sembrado en nuestra relación. ¿Cómo saberlo? Mira tu relación con tu esposo o esposa. Mira tu relación con tus hijos. ¿Están distantes? ¿Hay falta de perdón? Si es así, es muy probable que como familia ya hayan comido “del fruto”.
Hay una serpiente en tu familia y puede tener cualquier forma. Sea lo que sea, como familia, encuentren esa serpiente y échenla de su jardín. Dios les entregó un paraíso, no permitan que una serpiente lo convierta en un infierno. No hay nada que revele más el plan de nuestro adversario que un corazón dispuesto a perdonar y a comenzar de nuevo. Comiencen por ahi.
