2016, hasta ahora

En mi última entrada escribía sobre cómo 2015 había sido un año de acontecimientos y decisiones inesperadas, y cómo ello me había llevado hasta Londres y mi situación actual.

Después de los dos primeros meses de este nuevo año, puedo decir que 2016 tiende a ir por el mismo camino: cambios se acercan (y algunos ya están aquí).

Ahora mismo no puedo más que recordar una de estas situaciones que sólo pasan a las 5 de la mañana y que sólo me pasan a mí (porque, ya sabes, nada bueno ocurre después de las 2 de la mañana)(y porque soy yo). Era finales de Octubre, y estaba con una de mis compañeras de trabajo en Oxford Street esperando a nuestra supervisora para abrir la tienda, cuando un hombre vino a preguntarnos a qué hora abría el McDonald’s más cercano. No teníamos ni idea, pero de repente pareció que a él ya no le importaba la respuesta, ya que ahora nos estaba mirando, y, mientras me sonreía, dijo: “Voy a adivinar tu signo del zodiaco” (os podéis imaginar mi cara). Lejos de correr o quitarnos de en medio, decidimos que no teníamos otra cosa mejor que hacer que escucharle, así que le dejamos intentarlo. Después de tres intentos fallidos, le dejé saber que era Piscis, lo cual él dijo que era su próxima respuesta(seguro que sí), y decidió que había llegado el momento de adivinar mi personalidad. Llegados a este punto, he de decir que acertó en bastantes cosas de las que dijo a continuación. Pero vayamos a lo importante y a lo que me ha hecho empezar a contaros esta historia, y es que dijo algo sobre mí y mi futuro que realmente me gustaría creer: “2016 va a ser tu año; vas a encontrar el trabajo que realmente quieres, conocerás a gente nueva, y va a ser un año maravilloso para ti, porque sé que eres una persona buena y vas a obtener todo lo que te mereces”. Y sí, era un hombre que no conocíamos de nada, en mitad de Londres, en la madrugada de un sábado, y buscando un McDonald’s; pero cuando alguien te dice que va a ser el año de tu vida (y tu situación actual es estar en el centro de Londres a esas horas por trabajo y no por diversión), no quieres más que creer en sus palabras.

Y esta historia me lleva de nuevo al comienzo de esta entrada. Estamos ya a finales de febrero y 2016 parece ser otro año de cambios, retos y nuevas decisiones. Y sinceramente, estoy dispuesta a creer las palabras de aquel hombre: que este año va a ser mi año. Pero no porque sea mi destino como él dijo, sino porque voy a poner mi empeño en ello. Es cierto que nunca estamos donde nos gustaría (yo más bien estoy lejos de estarlo), pero verdaderamente creo que si trabajas duro por lo que quieres, si crees realmente que puede ocurrir y pones todo tu esfuerzo en ello, puedes lograrlo (o es lo que quiero creer).

Y, de todas formas, aún tenemos diez meses para lograrlo, así que, baterías cargadas, pensamiento positivo, motivación alta, y vamos a hacer de 2016 un año para recodar. ¿Quién está conmigo?