Londres por £1

(Londres, cómo sobrevivir — por Carolina P. Bresuti)

Una de las cosas que se nos viene a la cabeza cuando hablamos de Londres es que inevitablemente vamos gastar.

Lógicamente, es totalmente distinto cuando se mira desde el punto de vista del turista, que ya de por sí está gastando en hotel, vuelos, transfers, comidas, souvenirs, cambio de divisa (emoji llorando) y un largo etc que solo la gente que viaja sabe.

Yo, que afortunadamente (o no, no sé…) miro como inmigrante y no como turista, tenía claro desde el principio que esto iba a ser cuanto menos, caro (hehe).

Vivir en Londres conlleva un enorme desembolso de dinero cuando se viene desde fuera, y la vida diaria no mejora en términos de normalidad financiera (wow, que don de la palabra). Traducido: traes euros que tienes que cambiar a libras, alquileres estratosféricos, comida más o menos cara, transporte…¿hola? carísimo, y un largo etc que no nombraré porque ya hay demasiados blogs contando lo caro que es Londres.

Pero al final si realmente te has planteado vivir aquí por un tiempo relativamente indefinido, te planteas cosas como: quiero disfrutar de mi sueldo tanto como se me permita, quiero conocer el país tanto como se me permita, quiero aprovechar la cantidad de destinos que ofrece salir de una ciudad como Londres (sí, tanto como que Easyjet te lleva a Egipto o Israel — increíble, ¿no?. Quiero probar comidas nuevas en los miles de sitios que hay, quiero ver algún musical (o todos…) que ofrece la cartelera de cultura, quiero ir a algún festival de música de esos donde tocan Rod Stewart, Bryan Adams, The Corrs (todos juntos) por £50…

Cuando te planteas esas cosas, inevitablemente tienes que plantearte tu presupuesto (y siendo honestos, va a ser corto).

Es por eso que tras los casi siete meses que llevo aquí, he ido descubriendo cosillas por aquí y por allá que al final me hacen pensar que las mejores cosas no cuestan dinero.

Una de las cosas más simples y que más disfruto en Londres es ir de mercado en mercado, probando los diferentes sabores del mundo: desde Portobello Road, con sus antigüedades y sus hamburguesas o bollos de chocolate que rebajan a una libra porque tienen que venderlos; hasta los más rocambolescos rincones de Camden,donde mínimo te llevas un pollo frito con noodles por cinco pounds; o desde lo más profundamente hipster de Brick Lane, con su market donde por seis libras te comes un plato de comida del país que elijas o siguiendo por la calle, un “cacho bagel” de salt beef por £3.70 (penique arriba, penique abajo), o de salmón y queso fresco por £1.50 (mi favorito); hasta un mercado más posh como Borough Market, donde te encuentras con productos de primerísima calidad, pruebas y repruebas, y te comes por cinco libras un bocadillo de pato a la brasa (because I’m so fancy…).

Si no te van los mercadillos, siempre puedes buscar un Wetherspoon (de entre los cien mil que hay), y comerte una buena hamburguesaca con papas, aros de cebolla, y una pinta de sidra o cerveza como la copa de un pino por unas ocho libras (whaaaaaaaaaaat?!).

La vida en el parque es bastante buena también (cuando no hace frío o llueve). Uno de mis lugares favoritos de Londres es Primrose Hill, una colina en mitad de la ciudad en la que se ve todo el skyline de Londres. Es mágico. Te pillas cuatro sidras de lata por £2, una bolsa de patatas y a disfrutar.

Y, a riesgo de parecer postureo máximo (bueno vale, lo fue), tuvimos la oportunidad de asistir a la Vogue Fashion Night Out, es decir: Vogue organiza un evento en el que varias marcas participan, hay descuentos, copas de prosecco, y mucha pero que mucha gente en el centro de Londres. Creo que esa noche nos gastamos la cena (en Wetherspoon, obviamente) y la bolsa de m&m’s que nos compramos porque somos gorditas felices en m&m’s World. Y a cambio nos llevamos una agradable velada bebiendo champagne, charlando y echándonos fotos en Armani (because again, I’m sooo fancy…).

La última de las cosas que para mi agradable sorpresa he descubierto, es algo que estaba necesitando hacer, e iba a esperarme a volver a casa porque aquí es actividad de ricos y famosos: ir a la peluquería (ay la Loli que me hace to’ mu baratico).

Pues sentada en una innombrable cafetería, vi en el edificio de enfrente una pequeñísima peluquería, la cual rápidamente googleé (por si Google se puede convertir en verbo). Resultó ser una peluquería de celebrities y gente rica, y lloré. Y hoy reí al enterarme de que siempre aceptan modelos para sus estudiantes (bieeeeen!) y gratis (BIEEEEEEN!!!).

Conclusión:

Londres (como todo en esta vida), es saber montártelo, no estarte quieto, y conocer gente. Nunca sabes cuando te pueden dar el número de un peluquero de pasarelas que te busca para arreglarte los pelos gratis.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.