Informarse con el periódico

La falta de interés por conocer la realidad esta presente en los jóvenes de hoy en día y es alarmante.

Leer a diario. Leer el diario quiere decir que hay que informarnos sobre lo que sucede a nuestro alrededor para poder conocer sobre el mundo en el que vivimos. Una persona no puede pasearse por la vida sin saber que hay una ola de exiliados del Medio Oriente que se dirigen a Europa en situaciones extremadamente complicadas, tampoco puede sin darse cuenta de la cantidad de atentados terroristas que hay por año en Estados Unidos, entonces, nos encontramos con muchos habitantes a nivel mundial que realmente no están interesados en conocer estos hechos por lo que nos alarmamos de su indiferencia. Este fenómeno vive principalmente en los jóvenes adolescentes. Si tuviéramos que sectorizarlos de acuerdo a su edad seria entre los 13 y los 25 años. Ahora hay pocas razones, y no son muy variadas, por las que no se entusiasman por leer el diario como por ejemplo, según ellos; no reciben ninguna ganancia, no le encuentran la gracia, es aburrido, el proceso de lectura se vuelve eterno y monótono, entre otros motivos. Estas causas son totalmente erradas, al leer uno enriquece su cultura y obviamente amplia su vocabulario abriendo nuestras posibilidades para expresarnos a través de papeles y la boca. Los resultados se conocen a la larga cuando por ejemplo nos unimos a una conversación multitudinaria con miembros de la familia o amigos sobre problemas que suceden en la actualidad y podemos llegar a opinar o acotar con algún dato preciso que hayamos leído. Realizada esta hazaña, el “empujón” a continuar informándonos sera mayor y mayor en una escalinata gradual.


Lo importante acá es adquirir el hábito de hacerlo constantemente de manera diaria para no perdernos en la cronología de sucesos que ocurren en zonas cercanas o lejanas, es decir, no conformarnos con lo que pasa en nuestra región sino ir mas allá abarcando mas zonas y países. Debemos recordar que todo esto se adquiere de a poco, no hay que apresurarnos en este tipo de actividades que de un día al otro nos pueden agotar, hay que tomarnos las pausas necesarias. No pretendamos leer 3 diarios en una mañana. Claro que no. La saturación de información no es recomendable ya que no podríamos retener artículos que nos hayan interesado en particular. Como bien dice el dicho “El que mucho abarca, poco aprieta”.

En conclusión, transmitamos este virus cultural entre nuestros más allegados y las consecuencias llegarán a ser increíblemente ventajosas para nuestro perfil de persona y para las comunidades correspondientes, por supuesto. Que se contagie la costumbre de interactuar con textos, palabras y papeles. La lectura y la escritura son acciones muy beneficiosas a niveles psicológicos.

¡Vivan los periódicos y los libros!