Tengo saturado el cerebro de tanto conflicto, de tanta protesta, de tanta muerte, de tanta revolución, de tanta oposición, ¡de tanta paja!
La politiquería barata se convirtió en el tema principal de conversación de la realidad venezolana desde que tengo uso de razón, y solo tengo 23 años, crecí con esto, con el estigma de ver como el país se convertía en oficialismo y oposición, dos mitades en las cuales aunque no queramos nos vemos más o menos identificados siempre, pues no hay manera de escapar a una conversación con quien sea en este país sin tomar uno de los 2 bandos.
Mientras tanto, venezolanos mueren en la calle a manos de otros venezolanos que sin importarles un carajo que posición política profesan asesinan por un teléfono, un carro de año, coño, si hasta un día leí un titular que ponía “Lo mate porque me miro feo”, esa es la realidad de la patria, esa patria roja que tenemos bañada por la sangre de miles de venezolanos víctimas de la violencia.
Y mientras tanto seguimos hablando de política según nuestro bando. ¡Más paja!
En estos días de conflicto, un conflicto que se ve más agravado desde mi posición (muy cerca del foco del disturbio). Me pregunto qué opinara el venezolano de Guayana, o el de Margarita, o el de Amazonas, o Apure, o ese venezolano que vive como quien dice “en el coño e’ su madre donde el viento se devuelve”, ese que bien o mal no está viviendo el problema como yo, simplemente porque está en un lugar muy alejado.
Más aún me pregunto, si he de expresar mi opinión, ¿cuál será la de los otros 29.999.999 de venezolanos? ¿Cuáles serán sus necesidades? ¿Cuáles sus angustias? ¿Estarán viviendo este peo de alguna forma parecida?, para buena parte del país la respuesta a esta interrogantes es sencilla, solo necesitan esperar que el dirigente (no confundir con líder) de turno de su tendencia política se las dicte. ¡Más paja!
Y así, mientras nos sepultamos bajo una montaña de pasto seco le pedimos al mundo su ayuda, y no porque nos estén matando, o porque el salario no alcanza para la comida, ni siquiera por la escasez de papel para limpiarse el culo… no, lo que esperamos del mundo, es una cura al virus que ha invadido nuestra condición fundamental de venezolano, ese que transformo un país pujante y trabajador en un vertedero de malandros y muerte, ese que llaman IGNORANCIA.
Leí un tweet de Laureano Márquez (@laureanomar), donde preguntaba ¿en que nos hemos convertido?, ¿Cuándo nos volvimos tan malos?, yo creo que fue en el momento en que dejamos que la politiquería y el populismo tomara las decisiones por nosotros, en ese momento por allá en el año 1998 (o al menos eso entiendo a punta de libros) en que la conciencia de una Venezuela, abatida por el hambre de poder de sus dirigentes, se fue de vacaciones y le dejo cabida a la ignorancia que hoy rige, logrando que el país cometiera el peor error que pudo cometer, dejarse llevar por el carisma y el grito potente de un hombre, el cual 15 años después ya fallecido sigue haciendo eco en cada opinión de cada venezolano en el mundo.
Desde entonces este es el país del que grita más duro, el país del más arrecho, el país de los vivos y los guapos, y como no, el país de los asesinos, los fanáticos políticos y los ignorantes.
Ya ven pues que entre tanto hablar paja se nos jodió la patria en algún momento de la historia reciente, y solo veo como salida, que este fuego que nació de este pequeño brote de conciencia nacional lo queme todo, pues si esto “se lo llevo quien lo trajo” no hay nada que salvar, quememos este ideal de patria y venezolanismo barato y con las cenizas y la experiencia empecemos de nuevo, con otro proyecto de país.
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