Alfonsina, dueña de sí misma

Corina Ghibaudo
Sep 8, 2018 · 2 min read

Libertad, sensibilidad, rebeldía, desamor y soledad son palabras que resaltan la historia de Alfonsina Storni y toda su obra. Para ella, el poeta es una mezcla de animal y de ser elegido que sirve de puente entre el mundo real y un mundo imaginado.

Ejerciendo la profesión de maestra en la ciudad Rosario, dio a conocer sus primeros poemas en revistas locales. Allí, con 20 años, quedó embarazada fruto de una relación con un hombre casado. Un tren rumbo a Buenos Aires fue el inicio de una nueva vida junto a su hijo. Rodeada de prejuicios por ser madre soltera, sus versos comenzaron a cuestionar a la sociedad:

“Ovejitas, mostradme los dientes. ¡Qué pequeños!
No podréis, pobrecitas, caminar sin los dueños”

“El hijo y después yo y después… ¡lo que sea!”

Los poemas de Alfonsina estaban marcados por la “inmoralidad” de esa época. Parte del público la rechazaba, pero de todos modos llegó a formar parte de la comunidad de escritores de Argentina. Su sed de justicia por la opresión de la mujer pudo observarse en su literatura como así también en su activismo. Participó en la defensa del derecho al voto de la mujer argentina y en campañas a favor de la educación sexual en las escuelas. Sus escritos se convirtieron la voz de denuncia y reclamo de muchas mujeres que no eran escuchadas:

“Oveja descarriada, dijeron por ahí.
Oveja descarriada. Los hombros encogí”

“Tú me quieres alba,
Me quieres de espumas,
Me quieres de nácar”

Las críticas que recibía no la alejaron de practicar el amor libre. Alfonsina Storni tomó las decisiones necesarias para controlar su propio destino “Cada día que pasa, más dueña de mí misma…”, y de esta forma decidió suicidarse en la playa La Perla en Mar del Plata para terminar con la enfermedad y la soledad que tanto la afligían. Mientras tanto, el público leía su último poema “Voy a dormir”:

“Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera;
una constelación; la que te guste;
todas son buenas; bájala un poquito”

Alfonsina Storni dejó una gran huella en la literatura y en el feminismo. Hoy la recuerdan muchas personas, el monumento en la playa Mar del Plata, varias calles que llevan su nombre y la famosa canción “Alfonsina y el mar”.

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