Sé que no se debe juzgar algo sin haberlo probado
Pero, joder, qué feo es Nidhogg 2
Amo a Nidhogg desde el día en el que lo probé. Se trata de un juego de lucha (esgrima más bien) sin personajes, combos, barras de vida, habilidades y además cuenta con solo cuatro escenarios. La premisa mecánica es tan simple que solo puede seguir dos caminos: digno de Minijuegos.com o digno de un altar. Si escribo al respecto se entiende que es de los segundos.

Tu objetivo es eliminar al jugador rival para ir cruzando habitaciones (en escenarios preciosos) hasta que reviva y tengáis que batiros otra vez en duelo (mientras suena un tema precioso). La gracia está en que, al igual que en la esgrima real, de un único toque ya estás muerto, así que toca esperar, espada en alto, a que tu rival deje un hueco en su guardia. ¿Fintarás y tratarás de desarmar a tu rival? ¿Atacarás inesperadamente sin darle tiempo a reaccionar? ¿O lanzarás tu florete ahora que su espada está baja? Solo seis botones: cuatro de movimiento, salto y ataque.
Es la prueba más clara de que poco contenido no implica un juego al que le falten cosas, pues sus escasos elementos encajan con la elegancia y precisión de un relojero.
Ahora pasemos a Nidhogg 2 y lo que se ha visto.
Malo-malo, no parece. Lo que sí parece es feo como rellenar un calcetín de fetos y regalárselo a una monja. No está bien.

Como toda segunda parte, traerá más contenido: nuevas armas, más escenarios y la posibilidad de cambiar la apariencia de tu personaje. Los dos primeros, aunque me chirrían, no tienen por qué salir mal. Es cosa de que se mantenga un diseño equilibrado. Sin embargo, el último me genera dudas importantes: ¿quién en su sano juicio querría pasarse más de dos segundos mirando esos Devianarts de Homer buscando uno que dé menos asco que el resto?
Os juro que lo he intentado con todas mis fuerzas y me siento incapaz de aceptar esto incluso partiendo de la premisa de que han tirado por el estilo feísta en los diseños. La cosa es que los escenarios son feos en el buen sentido, dan asco. Los personajes son feos en el mal sentido, dan arcadas.
En conclusión:
Respeto a Messhof y entiendo qué decisiones han tomado respecto a esta secuela, pero sigue dándome asco. Creo que nunca había estado tan predispuesto a odiar algo sin haberlo probado.
