Michael Burry (protagonizado por Christian Bale) en La Gran Apuesta (The Big Short)— Fuente: The New York Times

Blockchain: recuperando la confianza en el sistema.

Al comienzo del año y gracias a los Premios de la Academia, estuvo en furor la película La Gran Apuesta (The Big Short), basada en el libro de Michael Lewis sobre la crisis financiera de Estados Unidos en 2008. En ella se explican, de una manera fácil de digerir, las principales razones que llevaron al colapso del mercado inmobiliario y por tanto a una crisis financiera. Pero más que eso, esta película busca exponer la corrupción que se presenta dentro del sistema financiero, basada principalmente en conflictos de interés entre los entes del sistema.

Para entender estos conflictos de interés a un nivel general, debe considerarse esta escena de la película: el personaje de Steve Carrell se encuentra hablando con un contacto en Standard & Poor’s (S&P) y descubre que la firma daba a las bancas de inversión la calificación que quisieran para un CDO, porque de lo contrario los banqueros acudirían a otras firmas de calificación. El sistema estaba quebrado desde su núcleo, ya que estaba intermediado por humanos haciendo cosas bastante humanas.

¿Es posible evitar esto?

No existe una solución perfecta para todos los problemas que afligen a la sociedad, pero es importante comenzar por donde la crisis comenzó. Cerca a la fecha en la que Lehman Brothers se declara en quiebra, una persona o grupo de personas bajo el nombre de Satoshi Nakamoto desarrollaron un protocolo para una moneda digital usando una cryptocurrency llamada Bitcoin. Blockchain, la tecnología que soporta esta moneda digital, es también llamado el protocolo de la confianza y busca eliminar los intermediarios: bancos, gobiernos, grandes firmas de tecnología, etc.

Basado en cadenas de bloques de código que contienen transacciones, esta tecnología buscar crear un sistema en el que no existan los intermediarios y sus limitaciones, tales como:

  • La centralización de la información, haciéndolos vulnerables a hackers, ataques o fallas.
  • El retraso en transacciones, que en promedio toman 5 a 7 días hábiles para transacciones internacionales.
  • El costo de transacción, actualmente entre el 8% y el 10%.
  • La exclusión de grandes partes de la población, sin acceso al sistema financiero.
  • La captura de datos personales, potencialmente quebrantando nuestra privacidad.

Blockchain ha sido creada con la finalidad de que los activos estén distribuidos a través de millones de computadores, permitiendo realizar transacciones de manera instantánea a bajos costos, permitiendo el acceso global y sin capturar datos personales. En otras palabras, un sistema inclusivo y generador de confianza.

Desbaratando los sistemas

La idea de que la tecnología de Blockchain vuelva obsoletos sistemas como el financiero y potencialmente deje sin trabajo a muchas personas suena a un libreto de película de ciencia ficción, pero la realidad es que Blockchain tiene todo el potencial para llegar a reemplazar sistemas como el financiero y gubernamental en varios años.

Con recientes sucesos como el Brexit, el ‘No’ de Colombia y la elección de Donald Trump, es claro que las personas quieren expresar su descontento con sus sistemas, en este caso al gobierno. Por qué no pensar entonces en que, en un futuro, las elecciones podrían llevarse a cabo mediante votos digitales guardados en bloques y asegurados mediante las últimas técnicas en criptografía, evitando la corrupción de la información. Por qué no pensar también en un futuro en que las transacciones bancarias puedan realizarse instantáneamente, incluso si es un domingo por la tarde, y con bajos costos.

Blockchain tiene el potencial para lograr grandes cosas y habrá que esperar varios años para verla en furor. Por el momento, es importante entender más a fondo esta tecnología y sus capacidades de reemplazar intermediarios como las instituciones financieras, con el fin de que conflictos de interés como el de La Gran Apuesta puedan evitarse. La confianza es algo difícil de conseguir, ¿qué tal si logramos programarla en el tejido de nuestra economía? El protocolo de la confianza se acerca…