Memoria colectiva #1 // Los cien bolos

Les vieron la cara. Les escupieron desde lo alto del trono del elegido que era necesario -urgente sobre todo- sacar de circulación el billete de 100, porque los extranjeros, la derecha, el monstruo capitalista, los estaba sacando del país a yo no sé qué.

Tres días. Ese era el plazo. Entre la urgencia salieron todos en masa, condicionados al apocalipsis monetario, la desaparición de los cien bolos. Los bancos dejaron de tener capacidad operativa, al tercer día era muy tarde para muchos, entre la euforia, la rabia y la desesperación, una hoguera de papeles marrones incendió alguna ciudad, heridos, dinero perdido y más de 300 negocios saqueados. Les vieron la cara. Mira que sacar el billete de mayor valor sin sustituto.

Los nuevos billetes no llegaron. La promesa se volvió la farsa eterna del sabotaje. Está bien, no pasa nada, 350 negocios no son tanto. Vamos a darle una prórroga, dos semanas, tres. un mes, y otro y otro. Algunos billetes aparecieron, los menos necesarios, tampoco suficientes. Y se burlaron de quienes quemaron su dinero, de los que iban a perder el dinero.

La gente no parece recordar la razón: EL BILLETE SE LO ESTABAN LLEVANDO POR LA FRONTERA. Y sólo en enero imprimieron 76,4 millones de los mismos billetes que dicen que dejarán de circular, 1,8 millones en febrero, 24,5 en marzo. El primer trimestre finalizó en 102.7 millones de billetes de cien NUEVOS.

https://twitter.com/cquevedoa/status/832733820302553088

No sacarán un billete de circulación que continuan imprimiendo, no en un futuro próximo. La prórroga se extenderá largo rato. La burla e indignación también. Hasta que se olviden de todo esto por aquello que surja en el camino.

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