El sentido del sin sentido

Perdemos la cabeza tratando de entender la vida y el descontento de la verdad. No somos capaces de aceptar el desconocimiento como una actitud animal,como algo que nos invita a descubrir, aprender. A vivir esta consecutiva curva de emociones y negación que es la vida algo incontrolable pero que tratamos de entender. ¿Realmente la existencia debe tener un sentido? si bien somos esclavos de nuestros genes que nos llevan a hacer cosas en base a su propia sobrevivencia, ¿donde quedamos nosotros? ese cuerpo pensante que en forma y contenido se moviliza a realizar acciones a querer aprender y a sentir ese placer de “vivir”.

Somos inadaptados sociales, en un sistema que somete nuestro instinto, que somete lo que el cuerpo quiere hacer, lo que no se piensa solo se hace por necesidad animal. Cómo podemos ser libres en esta realidad? ¿la evolución nos prepara para esto, o somos una bomba de tiempo a punto de explotar?. Perdemos la coherencia, perdemos el poder corporal, el enfrentamiento de poder de lógica, la vida dura de un animal. Somos seres domesticados que están perdiendo la guerra, que están olvidando sus instintos, que olvidamos lo trascendental, eso que hoy buscamos con el nombre de “sentido”. Creo que va más allá de la trascendencia. No me importa morir, no es algo que me quite el sueño, ese miedo a ser recordado, a vivir en el recuerdo, a aceptar la muerte de dios. Tengo miedo a no ser honesto con lo que mi cuerpo quiere, con las cosas que me instinto me lleva a vivir, tengo miedo a dejar de descubrir mis capacidades y pasiones. Tengo miedo a no descubrir antes de morir quien soy. Puede ser una pregunta que nunca responda, puede ser solo un cuestionamiento que ya perdió sentido frente a la domesticación de mi cuerpo, pero que cobra sentido en la libertad de mi mente. Sueños, sentimientos, empatía maldita que me moviliza a vivir a experimentar a crear, pero que se comienza a pudrir frente al sistema, que no fluye, que se estanca en descomposición y que finalmente termina creando una herida, una marca que se expande como una metástasis, que te hace perder la noción de lo que soy, que te saca del camino y hace olvidar completamente que quieres, quien eres.

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