Y así empieza mi historia

- El día de hoy rompí mi resistencia a la escritura, tal vez sea la fecha o que gracias al partido de Chile estoy sola, totalmente sola, como no había estado en semanas-

Mi plan es hacer pequeñas entradas sobre mi proceso como voluntaria en América Solidaria (AS), una descripción lo más amena y real posible de una vivencia que sé que me romperá para después volverme a crear.

Quiero compartirme y re leerme dentro de unos años cuando esto sea un sueño, cuando la experiencia y yo seamos una.

Empezamos.

El camino lejos de Costa Rica

Breve síntesis: Soy 1 de las 100 personas de un grupo inicial de 15 000 profesionales que aplicaron a un voluntariado en América Solidaria ( ONG Chilena). Así de dichosa soy, así de bien me trata la vida , a los 28 años me convertí en la mujer que se fue lejos como voluntaria. ¿Saben algo? Siempre quise ser esta mujer.

Honestamente, caí en razón de que me iba cuando mi mamá me recogió para ir al aeropuerto, era de madrugada y le dije: “No me des un abrazo muy fuerte porque no quiero llorar y verme como payaso por horas” .Tan yo y tan ella… por eso la amo tanto. Ella entiende mi necesidad de mantener la serenidad y yo la entendí cuando encontré su carta escondida en mi maleta. Lloré como si estuviera escuchando su voz a mi lado.

Despedirse es complejo, siempre. Mi bella Costa Rica no es solo un paraíso natural con clima perfecto , es mi familia, amigos y amigas, activismo, proyectos y pacientes. La profundidad de las raíces son más evidentes cuanto intentas moverte, tomar la decisión de fluir es aceptar con responsabilidad que ese seguir tu alma libre, puede llevarte lejos.

Progresivamente el último mes se fue convirtiendo en las últimas horas en Costa Rica .Vivir todo desde los ojos de “ la última vez” hace que se sienta intensamente; las situaciones tienen un significado especial, como cuando lloré sola en el cuarto de mi sobrino, el olor de su ropita me acordó que no lo veré por un tiempo o el ultimo abrazo que me dio mi abuela antes de irme, duró años, ambas lloramos, fue magia y tristeza.

Despedidas

Cada detalle, sonrisa , mensaje de mis amigos, amigas y familia, el disfrute de cosas que no verás por un tiempo, me hizo darme cuenta lo importante que es valorar y estar presente.

El 4 de marzo dejé Costa Rica, con una maleta llena de emociones (ropa para un año), un par de meses de despedidas, lágrimas contenidas y chocolates ticos — no son los mejores del mundo pero me saben a casa-

Nunca había sentido tanto amor, nunca había estado tan cargada de energía , gracias a todos mis ticos y ticas.

Los amo.

Ansiosas 24 horas volando

Varias horas después, me encontraba caminando sin rumbo fijo por el aeropuerto de Bogotá esperando mi tercer vuelo del día, 6 horas que me llevarían a Santiago.

Eran las 11: 30 PM y había muchísima gente. Estaba ansiosa por el viaje, lo cual es característico en mí; varias horas encima, cansancio, escalas, maletas, mi colitis nerviosa, la incomunicación y lo desconocido, dejar… todo me estaba pasando factura. Sentí miedo, soledad, limbo . La única tranquilidad venia de los audios de mi mamá y mi novio cuando tenia Wifi.

Noticias positivas sobre mi equipaje hizo que poco a poco encontrara equilibrio y llegara a auto tranquilizarme con un café colombiano y una dona en mano. La espera era compleja en soledad.

Todo cambió cuando AS me contactó, habían otras voluntarias en el aeropuerto, no estaba sola. Llegaron a mí mientras esperaba en una sala, nos vimos, nos abrazamos, ellas nos saben la tranquilidad que me brindaron. Eternamente agradecida.

Y así nos fuimos.

Empanadas, risas e historias

Una bella tica me aconsejó: “No perdás el tiempo extrañando lo que dejaste, nosotros seguiremos aquí, viví al máximo la experiencia que vas a tener”

Nunca olvidaré sus palabras.

Llegamos a Santiago, con sus calles anchas y parques verdes, era primavera y el sol se sentía a playa . Nos hospedamos en un hostal localizado en el barrio Bellas Artes ( uno de los más lindos de la ciudad), las lámparas de luz que parecían que flotaban en el aire nos recibieron, no aguantaba las maletas, olía a 24 horas de corrida entre aeropuertos, pero llegué. Así los cuartos se fueron llenando poco a poco de personas e historias, de pronto me vi entre maletas gigantes, horarios para bañarse, cocinadas colectivas y admiración constante. Nos fuimos conociendo.

Éramos 42 personas de lugares diferentes: México, Honduras, Colombia, Argentina, Uruguay, Guatemala, Chile, Costa Rica, Paraguay, Perú y España. Tantos acentos, caras, risas, palabras incomprensibles, burlas sobre mi “R”, caos, todo fue un mar de sonidos donde el cerebro se pone en alerta las 24 horas para tratar de procesar tanto nuevo, tan intenso.

Santiago intercultural

Maeeee! — escuchó a los lejos- Meli la otra tica que ya había llegado a Santiago días antes, me recibió el primer día de capacitación con un gran abrazo. ¡Que rico ser tica! Donde sea que estemos somos pura alegría, me entró ese amor a la patria que sucede solo cuando estamos en otro país , una mezcla de orgullo, euforia y repetición constante del mae.

Marcha Día de la Mujer- Santiago

Los días se llenaron de aprendizaje técnico, charlas, procesos, sol imponente, empanadas chilenas, austeridad, búsqueda de wifi para comunicarse, colillas de cigarros, caminatas eternas, marcha de la mujer, visitas a mi novio, tardes de mate con noches de baile (especial agradecimiento a Colombia ). No pude haber pedido una experiencia más completa y mejor compañía.

Y así fue como los días de capacitación fueron pasando y logramos conocernos, 42 personas que tuvieron el sueño de cambiar el mundo y se aventuraron como yo, estuvieron dispuestas a dejar todo en sus países: comodidades, amor, gente, dinero, para venirse a donde los necesitan. Soñadores que actúan. Ojalá pudiera enviarles un poco de la energía que se sentía en el salón donde estábamos todos juntos, me emocionó hasta los huesos.

Dos semanas después empezaron las despedidas forzadas con cada uno de los voluntarios y voluntarias, la capacitación se realizó en Santiago pero América Solidaria tiene misiones en diferentes países entre ellos: Colombia, Chile, Haití, Bolivia y Guatemala, así que me tocó despedirme nuevamente de todos y todas, fue difícil, toda la intensidad de emociones vividas estos quince días hacen que los vínculos se fortalezcan .

-Les digo adiós con lágrimas en los ojos, confiada que nos volveremos a encontrar-

Como mi vida es un novela, fui la última en irse, junto a mi dupla psicosocial Pablo (desde España) abordamos un bus para empezar nuestras 12 horas hacia misión Quilacahuín en Osorno.

¡ Buen viaje al sur!

Cristina

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