27 años de luz

Hoy cumplo 27 años desde el día que nací. No dudo que sea por intensa, pero entre año y año siento que hay una década por todo lo que pasa, al mismo tiempo parece que pasaron un par de semanas entre cada celebración cumpleañera.

Este año, al igual que todos los pasados, siento que ha sido de los más intensos, con golpes y levantadas más fuertes que nunca. Mucho trabajo, muchos proyectos. Abrazos y llanto pero amor para regalar.

A mis 26 años logré que Vaso Lleno, mi proyecto adorado, lograra una exposición de mínimo 3,000 personas en el TEDxJovenPuraVida en Parque Viva. Expuse mis debilidades y mis inestabilidades sobre una tarima. Mi proyecto de tesis se hizo más grande que nunca y fui la más orgullosa de sentir todo lo que he alcanzado a partir de muchos golpes y caídas fuertes con chinchotas y cicatrices.

Este año le abrí mi corazón por completo a alguien y terminé con el corazón destrozado como nunca. Eso me hizo sentir lo rica que es la cama de mis papás y la habilidad de mi mamá para consolar y acompañar en momentos tristes y dolorosos. Sentí la presencia permanente de las hermanas que son mejores amigas y las mejores amigas que son hermanas. El cariño, el apoyo y la empatía de cada persona que vivió la historia de amor y de desamor.

Después de muchísimos años de crisis vocacionales y de no saber hacia donde ir, encontré un trabajo (o me encontró a mi) donde hago lo que muchos indigentes me habían sugerido antes. Una vez un usuario del Centro me dijo que yo era relacionista pública por experiencia, el de a la par le dijo que nada más era bombeta, que se dejara de habladas. En fin, tengo un trabajo donde me pagan por colocar donaciones de sillas de ruedas a chiquitos con discapacidades.

De la Mano con la Calle pasó de ser una actividad de rondas cada 4 meses a una asociación con cédula jurídica y un equipo de trabajo de 8 personas desconocidas que pasaron a ser el grupo más activo de whatsapp. Ahora somos una pequeña familia que me demuestra completamente cómo Dios o el universo o el Sol conspira para que algunas personas se junten en el camino para poder volar juntos y más lejos.

Mi proyecto de arte terapia de hacer balance boards personalizadas se convirtió en una orden de compra para Britt y balance ubicados en las tiendas costeras del país. Se convirtió en la marca “Happy Ride”.

Como cierre de los 26 años, confirmo una vez más que lo más importante son las buenas relaciones humanas. Rodearse de personas que brillen y que nos motiven a ser mejores. Que nos acompañen en el suelo mientras lloramos pero que se levanten a bailar cuando también sea necesario. Como escribió un tal Carlos Gómez “Al final, somos más de quien nos necesita que de nosotros mismos”.

Para mi celebrar mi cumpleaños es similar a celebrar Año Nuevo para muchas personas. Hago muchos cierres de recuerdos pasados, me planteo metas y los famosos “resolutions” de fin de año. Este año, mi meta es estar lista para recibir sorpresas. Dejar de planear tanto lo que quiero y lo que debería hacer sino tener los brazos abiertos y sorprenderme con las personas y los proyectos que vengan.

Termino mi año rodeada de luces. Mis papás, mis hermanas, mis sobrinos. Mis mejores amigas y casi hermanos. El equipo de De la Mano con la Calle y los amigos de la vida. Tíos, primos y la abuelita más dulce. De recuerdos y muchas palabras de cariño. De muchos éxitos pero también decepciones. Al igual que siempre, con lecciones importantes y un agradecimiento infinito a todas las personas que me cambian y me motivan todos los días a ser la persona que sueño en convertirme.

Gracias gracias y siempre gracias a todos. ¡Los quiero hasta la luna! De ida y vuelta. Un poquito más que ayer y un poco menos que mañana.

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