El amor por lo propio

Hace como 1 mes tuve la dicha y el honor de conversar con un amigo donde me contó de su nuevo proyecto social donde se une a muchos soñadores que queremos cambiar el mundo desde nuestros medios y la pasión. (Más adelante les cuento que es, se llama Joy Seekers, búsquenlo en instagram)

Yo creo que yo todavía cuando hablo de Vaso Lleno me emociono igual que cuando empecé, me imagino que los ojos deben encandilar y los camanances deben estar profundos con cada palabra que digo. Lastimosamente y por dicha, tengo 3 años de hablar de Vaso Lleno casi que todo los días, así que me imagino que la gente debe estar acostumbrada y yo pues, hasta cierto punto, también.

Pero ese día que hablé con Cocó algo se me devolvió o tal vez tuve un momento de proyección como diría mi hermana psicóloga y me vi reflejada en él un poquito. Me acordé cuando apenas le estaba dando vueltas al proyecto, cuando le estaba dando forma, cuando yo sabía que era pero no hacia adónde iba. Y creo que hasta hace un año le di una estructura formal donde se ha ido moviendo.

Francisco fue justamente eso, como el amigo que acaba de tener bebé y publica fotos de cada cosa que hace el hijo y cuenta el sonido que hizo cuando estornudó. Así de enamorado, de apasionado, un lenguaje corporal que parece que quiere abrazar a cada persona que se le acerca.

Y me puse a pensar si yo ya perdí esa magia cuando hablo de Vaso Lleno, si ya me acostumbre a mis pensamientos crónicos de buscar las cosas positivas, si ya cansé a todo el mundo de seguir hablando de “mi bebé”, si ya mis contactos en Facebook me pusieron “unfollow” porque sólo comparto fotos del día que agarró el beberito por primera vez.

Y la verdad, que qué importa. Yo adoro a Vaso Lleno porque me ha salvado mi vida emocional, porque me sacó de un hueco de quejas y de estrés. Porque me enseño a contar hasta 10 y relajarme un poquito. A querer un poquito más la vida. A no ser resentida y escoger las batallas que realmente son importantes para pelearlas. Y me puso a pensar cuantos más tendrán a su “Vaso Lleno”, a sus “bebés” que les han dado el impulso y la motivación para levantarse de la cama.

Me puso a pensar también en el vaso vacío, en todas las personas que le han o le hemos quitado la fuerza a algún futuro papá. Pero también me puso a pensar en todas las personas que likean cada publicación de VLl o en cada publicación de VLl que yo comparto en mi perfil personal y tiene comentarios de muchas personas que han apoyado mi proyecto desde el día que supieron que existía.

El asunto por supuesto es una telaraña que se hace cada vez más grande. Y yo entre más lo pienso, la hago todavía más grande.

Pero me puso a cuestionarme el tema de las cosas importantes para los demás.

Hace como quince días me mandaron una invitación a la premiación de “Yo creo”, un reconocimiento a la labor de 5 jóvenes de Costa Rica y Hounduras, que sean fundadores o co-fundadores de organizaciones o proyectos que tengan alto impacto social. La invitación iba dirigida a mi y a otra persona. Nada más.

No dudé por un segundo que la persona que me envío la invitación se la había enviado a muchas otras personas más, PERO, ella se había tomado el tiempo para mandarnos la invitación a dos personas de una manera mucho más personal. Y sí, para mi fue muy gratificante ser invitada de una manera más individual, pero me di cuenta que para ella era importante. Muy importante. Así que tomé la decisión de acercarme a la oficina de mi jefa y pedir permiso para escaparme en horario laboral un par de horas y asistir a la premiación.

Para mí, por supuesto, era chivísima estar ahí, ser testigo del momento donde se les da un reconocimiento a cinco personas que están luchando por hacer un cambio en la sociedad, era además un gusto haber recibido una invitación personal, pero si les soy muy sincera, yo estaba ahí por la persona que me envió esa invitación.

Yo no me excluyo, yo sé que en alguna o en varias ocasiones no he sido la persona que alienta a alguien más a cumplir sus sueños, no por mala intención, sino porque estoy cansada, porque tengo muchas cosas en la cabeza, porque estoy viendo a un mae guapo que va caminando atrás, la razón realmente no es importante, pero es una tarea que tengo ahora todos los días.

Yo me quiero convertir en una persona que los demás se alegren cuando me vean para contarme de sus proyectos. Quiero ser esa persona que los escucha, que les da consejos, inventados o reales, que les dé pelota, que se dejen encadilar por esos ojos brillantes.

No quiero nunca ser de los “ticos serruchapisos”, quiero ser todo lo contrario. Y no sólo serlo, sino propagarlo, infectarlos a todos. Que todos seamos capaces de apoyar y valorar a las personas en sus proyectos y en su vida.

Ahora, qué involucra eso? Yo se que muchos comparten este sentimiento de hacer una fiesta o un evento o lo que sea y tener miedo de que no llegue mucha gente. ¿Cierto?

Bueno, eso forma parte de esto. Si un amigo les manda un mensaje para invitarlos a la fiesta de cumpleaños, VAYAN! Si se tomó el tiempo para mandar ese mensaje es porque es importante para él. Si un amigo está metido en un proyecto y tiene un día un taller gratis plan piloto y les manda una invitación por Facebook, VAYAN! Si no les cuesta nada, si tienen el día libre, si quieren hacer algo por alguien más, VAYAN! Si a una persona cercana o lejana se les muere un ser querido y ustedes pueden ir a la vela o al funeral o a salir a almorzar un día con ellos y darles el pésame, HÁGANLO! A las personas nunca nunca se les olvida las personas que los acompañan en los momentos más dulces y todavía menos, en los más amargos.

Me acuerdo un día que puse en Facebook que andaba buscando a un animador digital y un amigo muy cercano abogado le dio “like” a la publicación. Yo por curiosidad le pregunté que por qué le “gustaba” mi publicación y me respondió que ni sabía que era eso, pero que era una manera de apoyarme en mi búsqueda. Que si él le daba like, le salía a las demás personas en el news feed entonces tal vez y se me hacía más fácil encontrar al futuro animador.

Así que sí, los “likes” son completamente una manera de apoyar a las personas en sus proyectos. Vivimos en la era digital, así que likear que el proyecto de algún conocido salió en el periódico es casi la metáfora de un abrazo digital y decirle felicidades.

¡Likeen! Compartan, comenten, ayuden a que los sueños de sus amigos o conocidos se hagan realidad. Seamos siempre las personas que soplan debajo de las alas de los demás, que los ayudan a que lleguen lejos. Vayamos más a chivos de músicos nacionales, remplacemos Everest por Presos o Cielo Rojo 2. Cambiemos la ropa de Zara por la de Etérea. Compremos artículos de Puercospin. No se quejen de las millones de noticias de Keylor todos los días, canten con él y con todo el país.

Quitemos el estereotipo de los “ticos serruchapisos” seamos ticos realmente Pura Vida dándole una vida trascendental a los demás, a sus proyectos, a sus “bebés”.

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