Las depresiones no son prohibidas

Canción recomendada: One More Light (Official Video) — Linkin Park

A mi me gustaría poder salir con mi computadora en la mano para poder apuntar todas las cosas que considero valiosas o necesarias de compartir. Tantas cosas que me cuentan, tantas lecciones aprendidas y consejos por dar de parte de todas esas personas.

La charla que di en TEDx el año pasado lo que más valioso que me dejó fue confianza con las personas que ahora me consideran una persona con la que se sienten cómodos para conversar de una depresión, de un ataque de pánico, de un dolor profundo en el corazón, de una historia de desamor o hasta de referirse a suicidios en sus historias.

Hace unos meses un amigo, no tan cercano en este momento, se me sentó a la par en un bar y me contó que había visto la charla. Yo bastante extrañada entendí eso como una introducción a una conversación donde él me iba a contar porqué la vio, qué le gustó, que le molestó pero más importante, todos los comentarios que el tema de las enfermedades mentales y los sentimientos no gratos pueden provocar. Además de que una persona con un par de tragos ya se siente más cómodo y es un buen momento para conversar con total transparencia.

Nos sentamos por horas donde los dos nos sentimos con completa confianza de decir todo lo que se viniera a la mente. De hablar y contarnos nuestros secretos más íntimos, no todos, pero sí muchos de los que no solemos conversar con cualquier persona. Él es un amigo que veo de vez en cuando, con el que comparto solo en eventos sociales, tiene una personalidad bastante particular pero siempre ha sido alguien que he querido mucho, sin saber porqué.

Ese encuentro es de esos recuerdos que yo guardo en mi corazón donde las personas encuentran un espacio de comodidad de hablar de sus momentos más fuertes. También se convierte en una cachetada de la realidad de lo difícil que es siempre que una persona hable de sus depresiones o su soledad. Y sí, estamos de acuerdo que no son cosas que uno habla con cualquier persona, pero porqué es que nos cuesta tanto hablar de estas cosas. Porqué existe ese miedo a ser criticado o rechazado por no ser siempre el alma de la fiesta.

Sería muy interesante estudiar los temas de conversación de una mesa de tragos. Cuanto tiempo de nuestras vidas dedicamos a hablar del trabajo, de la familia, del clima, de política, de futból. No digo que esto no sea importante pero si lo vemos desde el otro lado, ¿cuánto tiempo dedicamos a hablar de cómo nos sentimos? De no solo contar una historia sino agregar lo bien que eso nos hizo sentir, lo orgullosos que nos sentimos, lo satisfechos. O bien, lo difícil que puede resultar contar de las cosas dolorosas. Las personas queremos salir y pasarla bien, cómo vamos a pasar tiempo escuchando o contando alguna historia triste pero realmente, ¿porqué no? Si sentimos la necesidad de hacer catarsis, si andamos buscando alguien que nos escuche, que nos abrace, que nos diga lo mucho que nos quiere.

Es super extraño esto. Yo leo todo lo que puedo del tema pero no termino de entender porqué es que nos cuesta tanto compartir lo doloroso de la vida. A mi ahorita a veces se me va la mano y le cuento a quien sea de mis crisis personales, mis ataques de pánico, mi último corazón roto o cómo me rechazaron en un puesto de trabajo. Pero sí podría asegurar que la gente no me ve como la mujer depresiva, triste que siempre le arruina la noche a los demás. Espero que no por lo menos.

Hace un par de meses me volví a topar a este amigo. Ahora lo veo con otra cara completamente y con un cariño multiplicado. Nos vimos, nos saludamos y encontramos el momento para retomar esa conversación que nunca se terminó. No se cómo se sintió él en ese momento pero yo sí quedé con un sentimiento agridulce. Adoro tener estas conversaciones con las personas pero también me quedo pensando en todas las personas que tienen dolores tan profundos, tan fuertes, que no los hablan con más personas y que eso podría realmente destruirlos o hasta matarlos.

Este segundo encuentro ya tenía otro aspecto, ya los dos sabíamos por donde iba el asunto y el camino que iba a tomar. Realmente eso pensamos, creo que al final siempre salen sorpresas de lo que uno comienza a decir en el trayecto.

Hablamos de “la cruz” que todos cargamos. Esta referencia a la cruz que cargó Jesús antes de ser crucificado que representa el dolor, la carga que llevamos, la presión. Creo que cada persona lo puede tomar de forma distinta. Él tiene su propia, yo tengo la mía y creo que cada uno podría decir que tiene alguna. Por lo menos yo lo interpreto así.

Él me comentó una referencia de las personas que parecen tenerlo todo en la vida y los que parecen no tener nada y ser felices. Yo en este caso siempre me acuerdo de los indigentes, de las personas que comen una vez al día, de las comunidades con necesidades extremas. Hace unos años tuve una conversación con mi papá y le comenté que desde mi punto de vista, estas personas con las necesidades básicas tienen tal vez más claro su propósito en su vida y su preocupación es acerca de problemas de sobreviviencia.

También me parece importante agregar acerca de la escala y la importancia de los problemas personales. En el trabajo de voluntariado siempre escucho personas que le quitan el valor a sus problemas porque consideran que no son importantes a la par de personas que no tienen casa o comida. Nunca he estado de acuerdo. Yo estoy segura que hay muchos indigentes que tienen mejor salud mental que yo, nunca lo he dudado. Nuestros problemas son diferentes. Me acuerdo también de Marijo, una muchacha que estuvo en mi colegio que tuvo un cáncer y una de esas enfermedades que le aparece a 1 de un millón de personas. Un día salió de una operación y le dijeron que el cáncer era una telaraña en su tórax, ella aún así, en fase terminal, decidió comenzar su propio negocio porque no conseguía trabajo. Si algo nos dejó Marijo fue la enseñanza de la valentía, la perseverancia y a estar siempre sonriente.

Mi hermana menor psicóloga un día me contó que un profesor había dicho en clases que si un paciente llega con una depresión por una uña encarnada, es necesario atenderlo con la misma importancia que al que perdió su mamá. Los seres humanos sufrimos y lloramos. A veces sabemos porqué, a veces no. Pero esa uña encarnada podría ser el resultado de un problema más grande. Esas migrañas, los dolores en el pecho, la colitis suelen ser, muchas veces, resultados de la salud del corazón y de la mente, no propiamente del cuerpo.

Hablando con este amigo salió el tema de los suicidios. Yo como buena admiradora mencioné a Robin Williams, él habló de Chester Bennington, músico de Linkin Park y a Chris Cornell de Soundgarden y Audioslave. Él me dijo que él esperaba más un suicidio de parte de Robin Williams que de los músicos. “Robin Williams siempre estaba feliz” mencionó. Puede ser que sí, ese era su escudo de defensa de sus depresiones. Los músicos tal vez usaron su arte para expresar y desahogar todos sus sentimientos.

Hace mucho tiempo escuché a doña Julia Woodbridge, fundadora de Rescatando Vidas, una fundación dedicada a los suicidios, y nos contaba que el día que salió la noticia de Robin William los teléfonos de las líneas de ayuda colapsaron. Yo imagino un sentimiento de satisfacción de las personas que aparentan ser felices sentirse acompañados en su disfraz por alguien más que, aún siendo “feliz”, decidió quitarse su vida.

Así que a pesar de lo que se dice de los suicidios, que no hay que hablarlos, que la prensa no debe cubrirlos, que esto puede incitar a alguien a que se quite su vida, yo pienso todo lo contrario. Hay que hablar al respecto, todo lo que sea necesario.

A raíz de esto quiero compartir algunos datos del suicidio de la OMS:
Cerca de 800 000 personas se suicidan cada año.
Por cada suicidio, hay muchas más tentativas de suicidio cada año. Entre la población en general, un intento de suicidio no consumado es el factor individual de riesgo más importante.
El suicidio es la segunda causa principal de defunción en el grupo etario de 15 a 29 años.

Si vemos datos estadísticos de la situación mundial tenemos menores muertes por guerras, mayor alfabetización, el índice de la desnutrición ha disminuido. Se podría decir que estamos mejor que nunca pero irónicamente el número que aumenta todos los días es el de suicidios. Costa Rica sale hoy en la portada de National Geographic como unos de los países más felices del mundo pero hace un par de semanas salió una noticia de cómo cada día son más personas las que acuden a la CCSS por pastillas antidepresivas. Y sí, nuestra “Suiza Centroamérica” tiene altos índices de suicidio y van en aumento.

Yo he idealizado a Vaso Lleno como un espacio de comodidad donde las depresiones, el dolor, el corazón roto, la tristeza, son sentimientos reales que se pueden y deben ser hablados, nunca evitados. Creo que la forma de encontrar una solución es abrir ese portal, recordar que está abierto siempre, motivar a las personas a que hablemos de cómo nos sentimos. Y si nos da miedo hablarlo, les recomiendo escribirlo. Esta es de mis recomendaciones favoritas las personas que me hablan de esto. La catarsis la necesitamos todos, no solo los artistas en sus pinturas o los músicos en sus canciones. Creo que para todos es más fácil escribir cómo nos sentimos que componer una canción. Un amigo el domingo me contó que él lo escribe y lo quema. Cada uno tendrá su propio método.

Conversen, compartan, sanen. Todos tenemos derechos a la tristeza y al dolor. Y para mí, que es lo segundo más importante de aceptar nuestros sentimientos, encuentren su propósito de vida. Esa suele ser muchas veces la razón de una depresión severa, no saber para donde ir, para quien o por dónde. Aprendan todo lo que puedan, lean, investiguen, conversen, identifiquen qué es eso que los hace sentirse bien, que les llena el corazón. Como lo escribí en el post anterior, cuando “la comida pasa a ser secundaria, que el celular o que no haya internet ni siquiera es un tema”.

Cierro con una frase principalmente que adoro y el resto del texto de Charles Bukowski:

“My dear,
 Find what you love and let it kill you.
 Let it drain you of your all. Let it cling onto your back and weigh you down into eventual nothingness.
 Let it kill you and let it devour your remains.
 For all things will kill you, both slowly and fastly, but it’s much better to be killed by a lover.
 Falsely yours”

“Encuentren eso que aman y dejen que los mate”

Y al final de toda nuestra salida y todos los sentimientos provocados, mi amigo me trajo a la casa, me dio un abrazo como nunca antes, me dijo lo mucho que me quiere y que se acuerde que siempre está disponible para el momento en que lo necesite. Siempre.

Material de ayuda recomendado:

  • Fundación To Write Love on her Arms TWLHA
  • “El hombre en búsqueda de sentido” de Viktor Frankl
  • Fundación Rescatando Vidas
  • R U OK?