Las personas que viajan solas tienen algo en común: son inteligentes

No hay nada como despertarse solo, en un lugar desconocido y sin ninguna responsabilidad más que explorar. Es una sensación estimulante, y a la vez desconcertante.

Pero estos aspectos aterradores son precisamente los que hacen viajar solo, una experiencia tan atractiva.

Las almas aventureras se enamoran de sitios desconocidos. Están impulsados por la pasión por los viajes, y un deseo perpetuo de conocer lo desconocido. Los que viajan solos poseen estas características, y más allá de eso, reconocen el valor inherente de la tierra y su dinamismo por su propia cuenta.

Todos somos ciudadanos del mundo, y viajar solos es la confirmación final de esta idea. Cuando viajas por tu cuenta, perteneces a todos y a nadie al mismo tiempo.

Y si bien cuando viajas con otras personas hay alegría, también es cierto que esta experiencia es mucho más predecible. Ahora bien, cuando viajas solo te sientes más cómodo al dejarte llevar por el momento, lo cual es vital para el éxito, la supervivencia y la felicidad.

De hecho, viajar solo es una experiencia que esta subestimada.

Viajar solo te ayuda a tener un mejor conocimiento de la vida

Cuando viajas solo puedes establecer tu propio ritmo del viaje. Tener tus propios planes y manejar tu horario. Adicionalmente, el hecho de viajar solo implica que tengas que estar pendiente de tu seguridad. Lo que hace que tus instintos se conviertan en tu mejor guía y amigo.

Cuando te aventuras en lo desconocido estando solo, esto impulsa tus sentidos a toda marcha. No existe momento en el que los seres humanos sean más perceptivos que cuando están inmersos en lo desconocido– es un mecanismo de supervivencia.

Además cuando viajas solo, aprendes y experimentas mucho más de lo que lo harías si viajaras acompañado. Podrás sentir, vivir y aprender muchísimo más de lo que imaginas.

Los viajes por tu propia cuenta arrojan un poco de ingenuidad sobre el mundo, amplían tu perspectiva y te hacen mucho más consciente de tus vulnerabilidades y cultura.

El destino de un individuo no es un lugar sino una nueva forma de ver las cosas: Henry Miller

En pocas palabras, viajar solo nos hace sabios, ya que fomenta el descubrimiento tanto exterior como interior.

Viajar solo reduce tu estrés y aumenta la conciencia de ti mismo.

No te confundas: cuando decides viajar solo habrá momentos en los que sentirás la soledad a flor de piel.

Aún cuando estés rodeado de personas, la soledad puede llegar a aparecer, y más cuando estás en un lugar donde no hablas el idioma y la comunicación puede ser difícil.

Este tipo de experiencias te ayudará a entender la diferencia que existe entre estar solo y sentirse solo.

La soledad y sentirse solo no son lo mismo. Cuando te sientes solo aumenta tu sentimiento de aislamiento y se agota tu espíritu. Mientras que la soledad aumenta la conciencia de ti mismo y finalmente, te conecta aún más con el mundo.

Nunca estamos realmente solos, pero es difícil de reconocerlo si no tenemos el tiempo para reflexionar acerca de esta diferencia.

Los seres humanos somos criaturas sociales; no podríamos sobrevivir sin la presencia de otras personas. En la búsqueda de compañía, sin embargo, muchos no reconocemos los beneficios de la soledad.

Y más cuando la vida está llena de distracciones, y se volvió tan difícil poder vivir en el presente. Necesitamos estos espacios de tranquilidad para procesar nuestros pensamientos y crecer interiormente.

Estudios muestran que la meditación consciente, o la práctica de concentrarse intensamente en la presente, pueden disminuir la ansiedad de manera significativa, ya que ayuda a reducir la hormona del estrés, el cortisol.

Cuando viajas solo, tendrás estos espacios de reflexión y consciencia. Y esto se debe a que la soledad de viajar por tu propia cuenta, combinado con la emoción de vivir nuevas experiencias, hace que tu mente se enfoque en el presente que estás viviendo.

Este tipo de experiencias te ayudarán a dejar atrás tu pasado, permitiéndote superar todo ese dolor y remordimiento que suele venir con él. Y al mismo tiempo, dejarás de preocuparte tanto por el futuro.

Viajar solo te ayuda a liberar tu mente y te enseña a disfrutar cada momento.COMPARTE EN TWITTER

Conocerte a ti mismo requiere explorarte

Tal vez la mayor ganancia de viajar solo es que mientras descubres el mundo, también encuentras tu verdadero ser. Cada una de las limitaciones que te has impuesto se diluyen. Viajar te inspira a dar un paso afuera de tu zona de confort.

A diferencia de cuando viajas acompañado, que es una constante invitación a aferrarse a lo conocido, los viajes solitarios no tienen más alternativa que convertirse en aventuras hacia lo desconocido, tanto físico como mentalmente.

Ejemplo de esto es tener amigos extranjeros, probar comida que nunca antes habías escuchado, escuchar música con instrumentos imposibles de pronunciar y regalarte una nueva perspectiva para analizar el mundo.

Todo este proceso te hará una persona llena de confianza, preparada y entusiasmada por recorrer el mundo por tu propia cuenta, esperanzado por llenar tu vida de nuevas experiencias.

Somos una pequeña parte del universo

Cuando viajamos solos descubrimos que somos solo una pequeña parte de la tierra. Una pequeña parte, pero que hace parte de un mundo mucho más grande, dinámico y lleno de maravillas.

En pocas palabras, viajar solo te hará una persona amable, empática y profunda. Te enseña a buscar y vivir lo desconocido, lo que te enseña a ajustarte a lo único constante que hay en la vida: El cambio.

Encontrarás respuestas a preguntas que no pensaste que te harías, tendrás aventura que nunca imaginaste y crecerás como persona de una forma incalculable.

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