Ella vende lapices

Me fascinan los negocios de nichos, cada vez que paseo por la ciudad y veo un pequeño local vendiendo lo impensable no puedo dejar de pensar: “como es que ese negocio funciona?”. Y es que, como es posible que habiendo negocios que buscan diversificarse para obtener mayores ingresos y sobrevivir en mercados tan competidos, existen negocios cuyo principal fuente de ingresos gira en torno a un elemento tan común a la vista?.

La semana pasada Bloomberg publico un post sobre un negocio de nicho que me hizo pensar de nuevo en las posibilidades que pueden abrirte dedicarte de lleno aquello que te apasiona.

C.W Pencil Enterprice es una pequeña tienda ubicada en el segundo piso de un edificio en Lower East Side, New York dedicada a la venta de lapices.

Resalto tres situaciones que me parece ofrecen una perspectiva mas amplia de este negocio: La tienda tiene 4 empleados de tiempo completo, contrario a lo que uno pensaría la mayoría de sus clientes no son hypsters ni millenials, son personas mayores de 40 años, y finalmente el negocio genera ganancias.

Rescato de este ejemplo tres lecciones que me parecen fundamentales para todo emprendedor:

Todo negocio requieren de pasión

Caroline tiene una pasión por los lapices, tanto así que tiene uno tatuado en su brazo izquierdo(Ticonderoga, afilado 3 veces, en sus palabras “la dimensión perfecta de todo lápiz es después de afilarlo 3 veces”), conoce a la perfección cada uno de sus productos y es habida de encontrar nuevos elementos, tan es así que en 2015 cerro su tienda por dos semanas para ir en busca de proveedores en Alemania.

La pasión es el mejor valor agregado

Generalmente se nos enseñan a buscar oportunidades de negocios basadas en necesidades no resueltas o las posibilidades de innovación en el mercado, no obstante muchas veces se deja de lado la oportunidad de crear un negocio tradicional con el simple valor agregado del conocimiento y el nivel de atención a cliente derivados de la pasión de los fundadores.

La pasión genera innovación

A pesar de competir en un mercado tradicional, la pasión de Caroline le permitió innovar y generar otras fuentes de ingresos. Caroline siempre quiso pertenecer a un club de gente a la que le gustaran los lapices tanto como a ella, por lo que al poco tiempo de lanzar su pagina web creo un club “el lapiz del mes” el cual enviaba a sus miembros de manera mensual en forma de “subscription box”.

Entonces, que diferencia a este pequeño negocio oculto en el segundo piso de un edificio en Lower East Side Manhattan? En mi opinión: Ella vende lapices con pasión.


Cristian Colorado es graduado del Master de Iniciativa emprendedora y creación de empresas en la Universidad Carlos III de Madrid e Ingeniero en Computación por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Actualmente se desempeña como consultor de negocios en wedevelopmx y tutor en Turing Academy.