Neblina

Está lloviendo esta mañana, los mosquitos no paran de acribillarme, desde que medio corté con el chocolate, vienen a nutrirse y beber mi sangre pura. Jajaja sí, mi sangre pura.

Me gusta que llueva, hacía falta un poco de tristeza ambiental, de inspiración, aunque todos los días sean una inspiración. Lo malo es la humedad, odio la humedad, esa que te cala hasta los huesos, que entra por debajo de las rendijas de la puerta y se va colando en tu colchón, en las sábanas, la ropa y por debajo de ella, hasta calarte muy hondo.

Sé que tengo una forma de escribir a veces sin coherencia, pero lo hago como me vienen los pensamientos al cerebro y me gusta, me gusta esa forma de escribir. En breves me pondré con el libro. Creo que voy a modificar demasiadas partes y eso me provoca ansiedad, pero como ayer me prometí a mí misma que me pondría, voy a hacerlo.

Por la noche, antes de dormir, estaba leyendo el libro de George Orwell `1986´, y ese hombre era un genio, un iluminado, estoy apenas por el principio, pero en la historia estaba hablando de que estaban reformando y reduciendo el lenguaje, quitando palabras, porque sin palabras que definan algo, no existe, entonces, se limita el pensar, para que no haya libertad de pensamiento, más o menos. Es que nunca se me dio bien eso de resumir libros, de hecho, era un desastre en la escuela, me acuerdo en primaria, que en un examen nos pidieran un resumen de una historia y yo, escribirle el texto completo con todas las comas. Sí, tengo memoria fotográfica, eso es malo y bueno, pero entre tanto lexatin, las cosas se me olvidan, sobre todo las cosas habladas, esas son las que más se me olvidan, o recuerdos, cosas así.

Dejaré el lexatin, ahora que me voy a Tailandia, no creo que me haga falta más, me lo llevaré por si acaso, pero confío en que no lo tomaré más. Es la infelicidad y el malestar lo que nos hace tomar todas esas drogas, cualquier droga. Si eres feliz, seguro que no vas a consumir, o si consumes no vas a engancharte, a no ser que seas tonto de remate. Bueno, también hay gente con pocas luces.

La neblina ha ido subiendo y ha tapado las montañas por completo, ahora solo se ve blanco, es precioso. Echo de menos el diccionario, sí, podría mirarlo online o buscar sinónimos con el Word, pero no es lo mismo, me gusta más hojear las páginas de ese grueso ejemplar lleno de palabras extrañas.

Echo de menos la nieve, quiero verla. Si puedo, este invierno iré a echarle una ojeada, y también el snow, solo lo hice una vez, pero fue increíble, como todos los deportes con una tabla.

La humedad ha ido subiendo, y me está haciendo daño en los dedos, me refiero al frío. También me da coraje que se cuele en mi ordenador, pero pienso que, si hasta ahora no se ha roto, seguirá aguantando. Hace frío joder, pero vale la pena ver todo esto y seguir aguantando.

¿Quieres que te describa el sitio donde vivo ahora?

Lo llaman `Alcatraz´ porque te sientes como si estuvieras en una cárcel, sobre todo si no tienes coche, estas aislado del resto del mundo en la cima de una montaña a kilómetros del supermercado más cercano y del pueblo más cercano. Si quieres bajar a la playa, o a comer a uno de los tres restaurantes que se sitúan parte inferior de la montaña, tienes que andar 40 minutos, no exagero, y si es de noche, a eso de las 8 pm, cuando todo oscurece, más te vale estar provisto de una linterna. La casa, consistente en 16 estudios individuales, cada cual con no más de 5 metros de largo por 3,5 m de ancho, compartidos la mayoría, desprovistos de cocina, pero sí equipados de una pequeña nevera, con camas de 90 individuales, sin armario y con un baño sin puerta, con una sola cortinilla, siempre húmedo todo. Eso sí, si cagas, tienes que acostumbrarte a hacerlo con tu compañero/a al lado, adiós a la privacidad, un poco, como los animales. Hay una lavadora que comparten todos los estudios, en el patio estilo andaluz de la casa, una lavadora que compraron los antiguos trabajadores hace tres años, y que las personas que fueron pasando fueron destrozándola poco a poco, de tal forma que para encenderla y poder abrirla, tienes que hacer una maniobra extraña con un cuchillo en la puertecilla, porque obviamente ya no tiene el asa. Sí, el suelo, siempre está sucio, menos mal que ahora hay wifi, hace tres años no había. Pero estoy agradecida, por esta oportunidad de salir de mis deudas, por mi viaje a Tailandia, por estar en un sitio privilegiado, aunque pase hambre por no poder ir a ningún supermercado, no me gusta pedir favores a la gente, estoy harta de depender de otros, prefiero pasar hambre. He aprendido disciplina, orden y a despertarme pronto y dormir de noche, a ser más constante con lo que hago y eso es algo muy bueno, he aprendido a aguantar las adversidades, a no desistir por muy duro que sea todo, porque yo soy más dura, soy de hierro, como decía una vez mi madre. Alma de titanio, corazón de miel.

Me gustaría poder verme a través de los ojos de los demás, solo para ver como ellos me ven, solo para saber qué hay en sus mentes, que mundos sin descubrir habitan en su interior. Es como las montañas y la neblina que lo cubre, cuando solo ves neblina, te gustaría ver el paisaje que hay detrás, pero, el misterio también tiene su encanto, lo vuelve todo mágico.

¿Crees en la magia?