Estrellas, esencias y existencialismos

El amanecer siempre es impresionante, nunca me cansaré de contemplarlo, ni a él ni a mi estrella que brilla con fuerza allá en el firmamento. Otra estrella apareció brillante, queriendo hacerse pasar por la mía, sin embargo, yo supe que no era ella, sé distinguir muy bien cuál es, incluso entre un millón que brillen con la misma intensidad, simplemente lo sé, porque algo ahí dentro de mí me lo indica. Una vez pensé `no, yo sé cuál es la mía´, al instante siguiente, la segunda estrella, desapareció sin más, como por arte de magia. Me dije a mi misma que no era posible, que quizás había presenciado como una estrella se extinguía, como nunca más volvería a brillar, o quién sabe. Podría parecerse a como cuando eliges a una personas en tu vida, y sabes que es esa, sabes lo que quieres y por muchas más que aparezcan y se disfracen bajo un engañoso brillo, tú sabes ver debajo de ese sutil engaño, puedes distinguir que no es la tuya, que la tuya brilla con la mayor intensidad y que como ella no hay ninguna, por lo menos para ti. Entonces, esas personas desaparecen, al igual que esa segunda estrella, también como por arte de magia.

El cuarto de un compañero que se ha ido hace un día, quedó abierto. Fui a robarle dos mantas. Hace frío aquí por las noches.

Lo peor de todo son esos malditos y molestos mosquitos.

Entrar en su cuarto, fue extraño. Aún tiene su esencia. ¿Sabes de esas personas que no llevan perfume nunca, pero que sin embargo dejan un rastro de su propia esencia, un rastro de su alma y de cómo son, tras ellos? Pues, algo de él aún queda ahí. Algo imperceptible que grita… como un fantasma deambulando por la habitación.

Ahora se distingue el naranja, verde y azul en el cielo. La estrella brilla con menos intensidad. Un pájaro hacía sus lecciones de vuelo en un recorrido que pasaba por la casa, le pregunté que qué hacía a esas horas por ahí despierto, pero no se dignó a contestarme, simplemente siguió observándome con esa mirada que oscila entre la desconfianza y la curiosidad.

Esta mañana no tengo mucho esencial que decir, solo que, he aprendido a tener paciencia, a no tener ansiedad ante las cosas y eso es un paso gigante para mí. También que otras veces, estando despierta, incluso con personas a mi alrededor, en mitad de conversaciones, me parece distinguir una especie de malla, me parece estar viendo más allá y me asombra que los demás no lo vean, no me atrevo a decírselo en voz alta, para que no me tomen por loca, pero cada vez estoy más convencida de que la realidad no es real.

La Tierra tiene forma de mujer, tan sólo contempla sus montañas y colinas, que se ondulan en valles suntuosos, curvas peligrosas y cimas abruptas. ¿Que por qué digo eso? No sé, yo solo escribo lo que pasa por mi mente.

El naranja es más intenso ahora, con tonalidades rojizas. Mi Lucero se aleja. Adiós, me dice, hasta la próxima vez que te despiertes a contemplarme, en todo mi auge, en toda mi fuerza.