SOBRE LAS RALLADAS

Llega un cierto momento, en el que releo las cosas que he escrito y todo me parece una tremenda basura. O me repito, o vuelven los mismos temas, o me falta perfilar las cosas, perfeccionarlas. La perfección siempre… Esa obsesión por mejorar, por ser mejor cada día, ¿cómo serlo? ¿cómo mejorar?

con esfuerzo, sudor y lágrimas.

Sí, eso ya lo sabía… ya lo he dicho, me autorepito como un bucle o un disco rayado. A veces me rallo… conmigo misma… ¿os pasa o soy solo yo la extraña?

A veces me rallo con otras personas, suele ser con las personas que más aprecio, y entonces despues de pasarte un día rallado, descubres que cada uno interpretamos las cosas de maneras distintas, que pensar demasiado no es bueno, que las cosas se solucionan siempre hablando.

Hablar… eso es pedirle mucho a un escritor… menos mal que han inventado el whatssup.

Las revistas no quieren comprar mis artículos porque dicen que son de opinión. Bah… ya veréis cuando mi nombre sea como el de Bukowski, me suplicarán que les escriba aunque sean tres míseros párrafos. Porque serán míseros.

El oro lo regalo ahora, en el futuro les venderé tan solo las heces.