No es ignorancia, es odio

Cristina Ribas
Mar 2 · 2 min read

Podemos imaginar la escena en la que una joven de 17 años fue decapitada a manos de su pareja; o el momento en el que unos individuos destrozan el nuevo centro LGTBI de Barcelona al día siguiente de ser inaugurado. Lo que hay en la mente de estas personas no es ignorancia sino odio. La gente que vota, defiende o justifica partidos de extrema derecha son cómplices de estas acciones y nos equivocamos intentando educarles. Para combatir el racismo, el machismo y la LGTBIfobia que impregna su ideario hay que mostrar el sufrimiento que generan, no la falsedad de sus propuestas.

No podemos rebatir el racismo demostrando que las razas no existen como hacen algunos científicos. Aunque es cierto que científicamente no es posible marcar líneas raciales entre individuos, este no es un argumento correcto. Los discapacitados son discapacitados pero merecen ser tratados como los que no lo son. Esto es lo que nos hace ser una sociedad mejor respecto a otros períodos históricos. El racismo y el clasismo son éticamente reprobables porque todos los seres humanos tienen derecho a ser tratados igual. No se puede discriminar a nadie, por su condición biológica, física o económica.

El feminismo y los colectivos LGTBI llevan mucho tiempo reclamando que no se agreda ni se discrimine a las personas por el hecho de ser mujeres o por elegir una identidad sexual determinada, y tenemos derecho a que así sea porque esto provoca muerte y daños físicos y psicológicos.

Hay que seguir luchando para que se cumpla la declaración universal de los derechos humanos aprobada en 1948 por todos los países y ahora amenazada por la extrema derecha. Vox, Trump, Bolsonaro y Lepén, entre otros se han posicionado contra los derechos humanos y por ello son una amenaza global y responsables del sufrimiento de millones de personas.

Tampoco podemos combatir la violencia contra las mujeres demostrando que las denuncias falsas por violencia de género son muy pocas. Aunque es cierto que las denuncias falsas son el 0,01% esta no es la razón para no asesinar las parejas, amantes, hijas o esposas. Aunque hubiera muchas denuncias falsas, las verdaderas son siempre demasiadas. En algunos casos la alerta antes de que haya violencia, evita asesinatos, aunque no en todos, desgraciadamente. Por eso hay que extremar la protección y luchar contra las causas profundas. Las mujeres no tenemos que sufrir amenazas, insultos, miedo, agresiones sexuales, daños, golpes, cuchilladas, disparos, sólo porque somos mujeres. Necesitamos leyes y políticas, para formar a la policía, los jueces y a la sociedad en general. Así, es necesario que los seguidores de la extrema derecha sientan las consecuencias de no tener suficiente cobertura por parte del sistema, como la violencia extrema que lleva a un joven de 19 años a decapitar a su pareja de 17.

Sin caer en el sensacionalismo a costa de las víctimas, se trata de activar todos los recursos comunicativos al alcance. Por favor, necesitamos espectáculos de televisión, vídeos, YouTubers, memes, videojuegos … .lo que sea que nos haga experimentar y entender los efectos que producen las recetas de la discriminación y el odio que nos quieren vender como una moda inocua.

Cristina Ribas

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Periodista, profesora de periodismo en Internet (UPF)