Review: ‘Los niños’

Anhelos de una vida normal

Publicada en el diario HoyxHoy.

★★★☆

Un grupo de adultos con síndrome de Down es el objeto de “Los niños”, el nuevo documental de Maite Alberdi, conocida por “La once” y, antes, “El salvavidas”. Alberdi, con su habitual dedicación y rigor, sigue a un grupo de participantes del taller de gastronomía de un colegio especial, profundizando en la vida de algunos, en particular de aquellos que luchan para que el resto −la familia, la sociedad− los trate como adultos, no como niños.

Ese rebeldía es en definitiva el gran tema de la película, y Alberdi lo acota bien, con la misma precisión con que delimita sus reglas audiovisuales: el taller de gastronomía y su color blanco como escenario principal de la acción, planos fijos y cerrados para abordar a los personajes y la aparición difusa de cualquier individuo que no tenga síndrome de Down: profesores, familiares y otros. Su propuesta podrá gustar más, podrá gustar menos, pero es indudable que tiene un estilo y lo defiende hasta el final.

Pese a que la relación entre los asistentes al taller también es abordada, con fricciones que hacen que a ratos la película se parezca a un reality, su núcleo está en los procesos internos de determinados personajes, todos mayores de 40. Está el metódico Rodrigo, a quien no le alcanza el poco dinero que reúne trabajando para dejar de vivir con sus papás. Está Anita, que quiere pololear, casarse y tener hijos, aunque su madre dice tener buenas razones para tratarla como a una niña. Y está Andrés, su carismático novio, quien vive con la familia de su hermana, ya que sus padres murieron. Andrés dice al comienzo que su anhelo es “una vida normal”, lo que puede dar la impresión de un documental triste. No lo es completamente. La película evita el melodrama por el melodrama, destaca también la actitud positiva que tiene este personaje ante la adversidad, y el relato sabe contagiarse de su buen carácter.

Lo más valioso de “Los niños” es que abre un puerta a un mundo desconocido para la mayoría y que tiene las herramientas para 
arrastrarnos muy en serio hacia él. Da la posibilidad de entrar por unos minutos en la especificidad de la vida de otros, aproximarnos a sus alegrías y tristezas. Eso tiene mucho mérito.