Review: Paterson

Siempre es ahora

Publicado en el diario HoyxHoy.

★★★☆

Una meditación sobre la vida cotidiana y la poética de la rutina. Así podría resumirse “Paterson”, lo nuevo de Jim Jarmusch. El experimentado director se adentra en la vida de un conductor de buses (Adam Driver, en un gran papel) que es afable y muy discreto y que no tiene otras ambiciones que cumplir con su trabajo, comer con su mujer, pasear al perro y dedicar sus ratos libres a su pasatiempo: escribir poesía. El protagonista se llama igual que su pueblo: Paterson. El gesto es parte del humor seco de Jarmusch, que puede ser forzado pero en esto tiene sentido: el personaje se va mimetizando poco a poco con esta melancólica ciudad del estado de Nueva Jersey, conocida por el poeta William Carlos Williams, aquí varias veces mencionado.

La historia transcurre exactamente en una semana, suficiente para entrar en la inercia de la rutina del protagonista y también en la de su pareja, una joven muy cariñosa e inocente que, como no trabaja, se inventa labores domésticas como decorar toda la casa en blanco y negro, pintando cortinas y objetos si es necesario, una obsesión que comunica una cierta tristeza. Algo parecido pasa con su mayor anhelo, no muy materializable: ser cantante country. Nada de eso es un problema para Paterson, que es lo contrario de un personaje de Woody Allen: habla poco, escucha mucho y pareciera aceptar la realidad tal como es.

Aunque hay algunos pequeños nudos dramáticos y ciertos patrones que mantienen la atención, la trama es muy mínima y lo que prima en “Paterson” es la mirada zen del protagonista, capaz de escuchar con interés conversaciones ajenas mientras maneja o de recitar en su cabeza varias veces al día los poemas que está escribiendo.

Estéticamente, la película es muy solvente y sabe combinar esta voz interior del protagonista con imágenes de la ciudad y su particular ritmo. La rutina del personaje principal incluye también ir todas las noches a un bar de barrio donde, de nuevo, se dedica más a escuchar que a hablar. “Paterson” es una película mínima, desenchufada, a veces demasiado, pero que vista con cierta voluntad consigue comunicar lo extraordinario de la vida cotidiana y la belleza que emana del presente cuando hacemos algo tan simple como ponerle atención.