Primer Paso: enseñemos de tecnología, enseñemos a programar
Son muchas las campañas, las organizaciones, comunidades, entre otros, que se suman al movimiento de promover la programación entre personas de diferentes edades y dejando de lado que solo sea una ‘herramienta’ para especialistas en informática. Pero, ¿por qué promover la programación? Y una propuesta mayor, ¿por qué promover programación en la educación de los niños?

En un pensamiento personal, o compartido con otros programadores, el programar deja de ser un mero trabajo y se vuelve un hobbie, una pasión que una vez que iniciaste solo sientes que debes seguir. Sin embargo, sí se hace presente los momentos en los que uno lidia con la presión y el estar “chocando contra un muro” a causa de un error en el código; pero, una vez pasado eso, una vez que superas esa adversidad, puedes sentir que lo que haces es más que ‘teclear’, más que insertar instrucciones o detallar la estructura o contenido de un programa o página web. Lo que haces es crear, es innovar, por pequeño que sea lo que hiciste, con conocimiento técnico te vuelves un artista.
De un punto de vista práctico, enseñar a los niños a programar, meterlos en el mundo del código, sería bueno por el impacto que se tiene en un mundo y tiempos en que la tecnología cambia constantemente, y se abrirían posibilidades para sus futuros. Como dije antes, son bastantes los movimientos y organizaciones que se han sumado a promover dicha cultura.
En otros países ya se empezó con estas prácticas. Son mayores la cantidad de academias de programación en EE.UU. En el Reino Unido ya han añadido malla curricular en temas de ciencias de computación y programación en los colegios. En Japón, se tiene trazado un plan y estructura para que todos sus alumnos sepan de programación para el 2020.
Entonces, ¿cuál es la respuesta?…

Esta es una opinión más que se suma a este movimiento, pero enseñemos a programar para romper ciertos paradigmas de enseñanza. Al programar, cualquiera, sea niño o adulto, desarrollará habilidades para resolución de problemas, pensamiento crítico, creatividad, creación de algoritmos. Además de cambiar una mentalidad de ser consumidores de tecnología, a ser parte de los que la crean.
Pero, lo más importante, dejemos de lado las calificaciones, que viva nuestra curiosidad innata del ser humano. Inculquemos que si un problema se presenta, se puede resolver, y que, desde niños, busquemos variedad de soluciones. Que el objetivo de una educación no se centre en obtener mejores notas, sino que prevalezca el deseo y la curiosidad por conocer un tema nuevo!
Y finalmente: DIVIÉRTETE! Seas quien seas — adulto, joven o niño— el material y las herramientas están a nuestro alcance, así que no promovamos programar para formar futuros ingenieros o programadores, fomentemos su enseñanza para mantener viva esa llama o fuego del deseo de aprender algo nuevo cada día y asombrarnos de ello.