Para los que extrañan el mundial


Si, ya pasaron casi dos meses. Pero ¿Qué es esa sensación que te queda cuando ves esa imagen de Rojo agarrándose la camiseta, lo ves mirando el cielo y le lees los labios que gritan “GRAAACIAS”? ¿O ese orgullo que sentís al ver al Masche dejando la vida para sacarle esa pelota a Robben? Y si, le digo “el Masche” porque ya es uno más, como si fuera uno de la

familia casi. Ya le agarramos confianza, le agradecemos, le gritamos ‘te quiero’ a un televisor que no nos escucha y a una imagen que no tiene ni idea que vos estas ahí, con la camiseta puesta, la piel de gallina, gritando, sufriendo, y alentando casi tanto como ellos porque en ese momento sos uno de ellos. No, probablemente nunca vas a estar ahí, nunca vas a ser uno mas de ellos, pero ellos ya son parte de nosotros.

Si, ya pasaron dos meses, pero ¿que hacemos? Esperamos 4 años que mas vamos a hacer, ilusionarnos con la Copa America, con el torneo local, la Libertadores… Pero esa sensación que sentimos en ese partido contra Holanda, ese orgullo que sentiste al ponerte la camiseta, eso no se va, eso queda. Asi como me emociono cada vez que escucho el relato del gol del Diego contra los ingleses (a pesar de no haberlo vivido), así como cada vez que escuchamos el relato italiano cuando el Goyco ataja el penal “siamo fuori di la copa”, así como eso nos llena el pecho de orgullo de venir de donde venimos, al escuchar “brasil decime que se siente” se te pone la piel de gallina y sentís una mezcla de emociones indescriptibles.

Por ese instante, por ese mes entero (porque esta vez el mundial nos duro lo que nos tenia que durar), del 13 de Junio al 13 de Julio, no importo si eras de River o de Boca, si Independiente acababa de ascender o si van a cambiar el campeonato, no importaba los fondos buitres ni el dollar blue; en ese mes tu única preocupación era Iran, era Belgica, Holanda, era cantarle una canción a los brasileros. Y se sentía bien. Porque después de cada partido, hayamos jugado mejor o peor, te haya gustado el gol de Messi o no, te ibas a dormir con una sonrisa y te daban ganas de despertarte al día siguiente, por el simple hecho de pensar “hoy es un buen día para ser argentino”. ¿Y el resto de los días? ¿No es un buen día para ser argentino? ¿Lo dejamos de lado?

¿Por qué tenemos la necesidad de decir ‘yo no fui’ cuando todo anda mal? Y no lo hacemos nosotros, que no somos nadie, lo hacen todos. Hasta la misma presidenta dice que la situación del país no es su culpa, que su gobierno y el de su esposo tuvieron que lidiar con ella. Y bueno, ¿no sabias en lo que te estabas metiendo? No es tu culpa, pero ¿por qué no ponerte la camiseta y arreglarlo en vez de limpiar tu consciencia?. ¿Por qué no decir “estoy cansado de comer mierda” como Masche? ¿Por qué seguir hechandonos la culpa en vez dar la cara y poner huevo? Poner huevo para volver a sentirnos orgullosos de ser argentinos, como nos hicieron sentir ellos, esos 23 que quedaran siempre en nuestra historia. Sentirnos orgullosos y no solo en el fútbol, pero que cuando alguien te pregunte de donde venís no te de vergüenza decir quien es tu presidente. Sino que sientas orgullo de venir de donde venís y que digamos mas veces lo que le dije a mi viejo después de ese partido contra holanda “gracias por hacerme argentina”.