Nuevos mundos
Siempre me he preguntado si pertenezco a este sitio. O si pertenezco a alguno en realidad. Y he llegado a la conclusión de que en verdad no pertenezco a ninguno. Ninguno de nosotros. Somos almas libres encerradas en un mismo universo.
Almas que florecieron en una familia determinada, insertas en una cultura de algún lugar en particular; pero que tienen sed de mundo.
Y es que en realidad ninguno de nosotros pertenece a un único lugar, sino a todos.
Me gusta pensar que en cada rincón del universo hay una porción de nuestra alma, y es nuestra tarea recolectar cada una de ellas para llegar a completarnos. Para re-descubrirnos como personas. Y es que ninguno de nosotros es una sola versión de sí mismo.
Cada lugar que visitamos, cada cultura que conocemos, cada persona con la que conectamos nos conforma y nos transforma. Somos todos esos mundos en un mismo cuerpo. Todos habitan dentro nuestro. Y es que no somos nosotros quienes conformamos el mundo, sino que es él quien nos conforma a nosotros.
Animate a reinventarte. Que no te importe nada. Seguí adelante. Perseguí tus sueños. No te quedes en ese espacio chiquito que te aporta seguridad. Entenderás que al final, hay personas o cosas que también puedes llamar “hogar” y así tu “hogar” será lo que tú elijas.
Por eso lanzate con los brazos abiertos a la incertidumbre, que todo lo bueno empieza con un poco de miedo.
Y llegará un día en que te mires al espejo y notarás que algo ha cambiado en tu mirada. Te verás igual, pero ya no te reconocerás. Serás tu esencia.
Entenderás que no somos de donde nacemos ni de donde venimos. Somos de esos lugares en los que nos sentimos vivos.
Y gracias a lo que sos, a lo que fuiste y a lo que serás, el mundo será inevitablemente otro mundo.

