Y el universo se nos quede en un abrazo

“Fuimos como una tribu de salvajes 
defendiendo con coraje 
lo que dicta el corazón” 
 

Escapemos juntos. Dejémoslo todo.
Viajemos a otra porción del universo, y no prescindamos nada más que de nosotros mismos. 
Dejemos atrás este mundo enfermo y re-descubramos el verdadero sentido de la vida, de los vínculos, de lo que en verdad importa. Nos olvidemos de esa obsesión extrema por el dinero y de las exigencias cada vez más exigentes.
Huyamos de la multitud, del absurdo día a día, desechemos todo eso que nos contamina el alma, y preservemos nuestra naturaleza humana. 
 
Es hora de partir a algún lugar para perdernos en miradas cómplices y risas eternas. Y volar juntos, para abrazar la total libertad de elegir de qué manera queremos vivir. 
Creemos nuestro propio mundo, pongamos nuestras propias reglas y saboreemos cada pedazo de ese universo que nos pertenece.

Comencemos una vida nueva sin nada que nos ate, y nos liberemos de todo aquello que limite nuestra capacidad de soñar en grande. 
Vivamos sin seguir modelos que condicionen continuamente nuestra persona, para re-descubrir que la autenticidad de nuestra alma es lo más preciado que tenemos.

Soltemos el odio, el enojo y la desilusión y abracemos el amor en su estado más puro para quedarnos a vivir allí toda la vida. 
Sacrifiquemos nuestros miedos, vivamos nuestro propio cuento y nos enamoremos cada día un poco más.

Vivamos en medio de la naturaleza como lo hacían nuestros antepasados, sólo con lo indispensable y dejando a un lado todo lo mundano.
Abracemos nuestro viejo hogar que es combustible para el alma, seamos parte de ella y aprendamos a escucharla.

Olvidemos por un momento las agujas del reloj, y transformemos así, la brevedad de un instante en una infinita eternidad. Vivamos sin prisa, exprimiendo cada día y cada noche hasta que el corazón nos explote de tanto mundo.
Tomemos el universo en nuestras manos, intentemos descifrarlo y nos perdamos entre tanta complejidad para luego volver a encontrarnos en la simpleza de un abrazo.
 
Nos empalaguemos con su belleza, gocemos de sus maravillas. Exploremos cada rincón escondido y nos sumerjamos cada instante en una nueva aventura hacia lo desconocido.
Vivamos el día a día despojados de la rutina, con el destino de maestro y el sol como única guía. 
 
Nos asombremos de los olores, los colores, la naturaleza y de todo lo que esta esconde. Recorramos nuevos caminos, nos perdamos sin miedo. Caminemos hasta gastarnos los pies y corramos entre los árboles como cuando éramos niños.

Cantemos a la luna hasta quedarnos dormidos, sumerjámonos en el párrafo de una poesía, en canciones de guitarra. Que las estrellas sean cómplices de nuestros sentimientos, seguirlas cada noche con nuestros pies como único medio de transporte.
 
Descansemos sobre hojas secas y bebamos del agua de lluvia. Nos perdamos en el flamear de una llama, en el fluir del río, en el canto de un ruiseñor y en el silbido del viento. Abracemos la naturaleza, la amemos y seamos parte de ella.
 
Y partir juntos para sentir la libertad de poder elegir regalar la propia vida, y con una promesa cósmica de para siempre, entender entonces, que el mundo es bueno...

M. Cruz Lanteri

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