Rafael Heredia entre nosotros

Pintura de Rafael Heredia

Octavio Paz afirmaba que la tradición estética mexicana era la historia de nuestra pintura. Lo mismo podría decirse de la tradición cultural colimense, afortunada en su expresión pictórica, desde los retablos y las pinturas del siglo XVIII hasta las nuevas propuestas de la Escuela de Artes Visuales de la Universidad de Colima y los becarios del Programa de Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico.

En esa trayectoria afortunada, el pintor Rafael Heredia es uno de los momentos paradigmáticos. El 24 de octubre del 2014 se cumplieron cien años del nacimiento del también fundador del Jardín del Arte Juan de Arrué, que estableció en el centro de Villa de Álvarez. Hace un par de años, para celebrar este natalicio, la Universidad de Colima y el Ayuntamiento de Villa de Álvarez montaron la magnífica exposición Rafael Heredia, a cien años de su nacimiento.

La exposición fue magnífica por su curaduría, por sus colores, por su difusión, por su ciclo de comentaristas, por su tiempo de exposición… Falta un catálogo que nos permita a todos los interesados conservar en buen formato y buena calidad de impresión, una parte de las 100 obras que se montaron en la Pinacoteca (algunas de ellas fueron rescatadas para aquellas exposición, y ahí se expusieron por primera vez).

Gracias a la atinada planeación del evento, fue posible seguir el crecimiento y la evolución de Rafael Heredia, reconocido como el maestro moderno de los pintores locales. De una personalidad más bien introvertida (dejó de crear cuando tenía poco más de 40 años), parte del personaje está dibujado por Jorge Vega en el libro Rafael Heredia: apóstol del arte, vida y obra, que la Universidad de Colima, la Secretaría de Cultura de Colima y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes publicaron en el 2003.

Heredia sorprende prácticamente en todas las paletas y lienzos que eligió: como retratista, por la expresividad de sus rostros y la solemnidad de sus colores; como pintor de pasajes religiosos, por la precisión de su trazos clásicos, de colores intensamente vivos o profundamente ocres; como pintor de vanguardia, porque parece inusitado que un artista local pudiera representar de esa manera una plaza de toros, o acometer la osadía de imaginar a Dios en un cartón en blanco. ¿Fue eso lo que sorprendió a Mathias Göeritz y a Roberto Montenegro, entre otros maestros de la pintura universal, que se maravillaron con los cuadros de Heredia?

Rafael Heredia es fundamental en la historia cultural y estética de nuestro Estado, porque en su obra supo reinterpretarnos como colimenses. Fue una mirada inusitada que observó nuestros paisajes, y los convirtió en piezas como “La piedra lisa”, “Una rosa en la Villa”, o “Fiesta brava (La Petatera)”. Además, fue un pulso sapiente en los retratos “Ramón”, “Autorretrato” y “Rosita”. Y fue un autor de obras religiosas, donde tal vez reside la experiencia estética de Rafael Heredia.