Entre sándwiches nos vemos

Este es un procedimiento de prueba. Después del clásico Uno, dos tres, Probando, se procede a plasmar una idea y tratar de extenderla al máximo sobre el lienzo para hacerla atractiva (de profundidad, que no de longitud). Como un instructivo con celos genuinos que pretende atar. Que no se nos vaya el lector, que no se nos vaya por favor. Aunque ahora, con la edad, honestamente ya da igual el lector. Esto es acerca del escritor.

Aquí voy a estar a ratos por el simple gusto de escribir. Esa necesidad que siempre he platicado a mis cercanos tengo dentro, como un poderoso aire de tos gripal que contengo cada vez que, según yo, enfrento mi ego con mi deber-ser.

Planeo convertir esto en una especie de Diario de vida. Aunque nunca he tenido uno. De un punto de expresión de la vida como la percibe quien escribe: un individuo cuyo escasa atención e intención se ve constantemente convergente entre la racionalidad de un oficinista a disgusto con horario laboral de esclavo y un poderoso soñador retenido, contenido. Esos son los panes de este sándwich que es mi media vida. Pero bueno, veremos para donde vamos. Es lo que tiene la bendita incertidumbre.

Esto fue tan solo una prueba, prometo esforzarme más.