Ni diálogo ni información, solo martillo y manipulación

El Gobierno inicia los trámites para la aplicación del art. 155 de la constitución para “restaurar la legalidad en el autogobierno de Cataluña” según puede observarse en el comunicado oficial del Gobierno.

Desde la redes se puede percibir las diferentes opiniones que hay respecto a la aplicación del art.155 y lo que supondría para los partidos que se implicasen en ella, sobre todo para el PSOE.

En el art. 155 de la constitución se puede leer lo siguiente:

Con ese “cumplimiento forzoso” no es de extrañar que muchos usuarios opinen que de nuevo esta no es la solución a llevar a cabo por el gobierno.

Para el gobierno la aplicación del art.155 es la solución provisional e inmediata al llamado “problema catalán”, sin embargo, nadie, ningún partido ni ningún político pretende de verdad solucionar verdaderamente esta coyuntura. Para hacer frente a esta crisis habría que remontarse en la historia para ver de dónde nace el movimiento independentista catalán, cuáles son sus motivaciones y qué es lo que la ciudadanía ha reivindicado siglos. Hasta la fecha se ha proclamado cuatro veces la independencia de Cataluña. Primero en 1640 con la revuelta “dels segadors”; en 1931, por Francesc Maciá, como “República Catalana como estado integrado en la Federación Ibérica”; en 1934, por Lluís Companys, como “Estado Catalán dentro de la República Federal Española” y en la actualidad parecer ser que por Puigdemont. Para hacer frente a esta situación hay que conocer la historia y asumir todos las culpabilidad que les toca. Asumir los hechos históricos como la opresión ejercida por parte del gobierno centralista de Castilla hacia la ciudadanía y cultura de Cataluña en aquel s.XVII; el malestar generado por la represalia contra los ciudadanos catalanes, por parte de los Borbones ganadores en la Guerra de Sucesión española en el s.XVIII; y las diferentes leyes que prohibieron cualquier símbolo, idioma, gesto o bandera de los nacionalismos periféricos de España durante las diversas dictaduras que se han dado en nuestra historia. Somos hijos de nuestro tiempo y herederos de nuestra historia y quien piense que se puede entender el presente sin conocer el pasado está equivocado.

Desde hace unos meses se lleva manipulando la historia al antojo de la burguesía catalana y de los políticos españoles. Se ha manipulado a la ciudadanía y se han apropiado de una reivindicación del pueblo, para convertirla en una mera medalla que puedan colgarse, tanto los que quieren la medalla de “yo conseguí la independencia de Cataluña”, como los que quieren la de “yo salvé a España de la ruptura”. Se intenta apelar a una unidad de España que nunca existió y la opción del federalismo, que se lleva proponiendo años, ahora es de nuevo traída por el PSOE (“a buenas horas mangas verdes”), aunque no parece de nuevo ser escuchada.

Se venden mejoras sociales y económicas a la ciudadanía catalana que dependen de otros muchos factores que no son la independencia. Dependen de un gobierno eficaz y responsable y no corrupto como el actual. Y se genera odio entre el resto de españoles y se apela a un patriotismo peligroso de cuyas consecuencias sociales no habla nadie.

Espero que alguien surja y haga frente a esta situación de manera integral: modificando la constitución, estableciendo diálogo no con los políticos sino con la ciudadanía catalana, mejorando la situación de los medios de comunicación y eliminando los intereses que en ellos influyen, y dándole la suficiente importancia a la historia y a la educación de la ciudadanía.

Alguien que sepa arroparse de pensadores, intelectuales y buenos periodistas como Iñaqui Gabilondo.