Año 2015, Resolución 1

Resoluciones para el nuevo año?

Si, tengo una resolución necesaria.

No sé si es mi personalidad, si es la manera en la que me enseñaron mis padres o el país en el que crecí que ha hecho que no pueda soportar a la gente que vive en una burbuja permanente y que piensen primero en ellos, segundo en ellos y tercero en su versión del mundo que les rodea. Creo que para el nuevo año debo trabajar en mi tolerancia hacia la gente egoísta. El egoísmo es lo que más rápido me hace perder la paciencia. Por mucho que me desespere la falta de sentido común creo que en este año 2014 el egoísmo se ha llevado el primer lugar.

Gente que vive en el pueblo y no ve las casas. De manera literal, gente que vive encerrada entre unas cuantas paredes y no conocen los problemas de su ciudad, es más, no conocen NI la ciudad. No les interesa lo que está más allá de su puerta. Eso sí, si algo se les cruza en el camino entonces sí se irritan mucho. La falta de curiosidad por lo que pasa a tu alrededor es una gran señal de egoísmo.

Gente que se concentra en sus problemas y goles personales y no les interesa para nada la vida del vecino (y cuando escribo vecino puede ser un hermano, un amigo, un colega). Esta misma gente se asombra si no son los más queridos por sus amigos o el resto del mundo, porque ellos se merecen lo mejor y nada más que lo mejor.

Gente que menosprecia lo que no entiende y sólo defiende lo familiar. Gente que cree firmemente que sus experiencias son lo único que cuenta. Gente que no es capaz de reconocer su burbuja ni por casualidad.

Gente que no es capaz de pensar en los demás ni para compartir un trozo de pan. Dar y recibir. Hoy por ti mañana por mí. Pensar en los demás y que los demás piensen en ti. Ayuda mutua, cooperación en lo más esencial… estoy soñando? Es lo que mi esposo y yo llamamos el espíritu de Burning Man y la razón por la cual nos enamoramos del festival… aunque no todo el mundo lo aplique después…

En el año 2013 aprendí a aceptar la fragilidad de las personas más fuertes que había conocido en mi vida. Tuve que despedir a mi abuela en la distancia y lloré por personas a las que la salud se les deterioró antes de tiempo. Tuve que guardar la espada para dejar de luchar contra aquello que no podía cambiar.

Lo que sucede este año es que no he podido enfundar la espada y olvidarme del egoísmo más mediocre.

Así que yo, aunque no esté de acuerdo, tengo que interiorizar que la definición de amistad o familia para algunos es encontrarse cada 6 meses o mandar una postal de navidad al año y tengo que adaptarme a que esos que viven en una burbuja puede que jamás salgan de ella.


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