Con pelos en la lengua
Adrián estaba sentado tomando café y su gato lo veía con una mirada penetrante que lo ponía nervioso. “¿Qué me diría mi gato pudiera hablar?” pensó sonriendo.
– “Lo que te diría es que dejés de ponerle tanta azúcar al café.” Le dijo el gato.
Volvió a ver a su panza primero un poco avergonzado y después a su alrededor con cara incrédula.
– “No, no es ni un sueño ni una broma. Sí, estoy hablando. ¿Querías saber qué te quería decir? Bueno, pues me vas a escuchar. Quiero saber por qué estás en un trabajo que no te gusta, por qué no seguís tus sueños, por qué no le hablás a la que te gusta y por qué te da tanto miedo todo. La vida es una, para ustedes al menos, que se va poco a poco y cuando lo ves estás viejo y lleno de arrepentimientos.
Adrián se quedó totalmente callado. No podía con toda la situación.
– “Te estoy jodiendo Adrián… tranquilo. Solo estoy repitiendo un montón de frases de Facebook e Instagram. Todos tenemos miedo y todos fallamos. De hecho la semana pasada traté de ligarme a la gata de la vecina y no me dio pelota. Pasé deprimido durmiendo como 3 días.
– “Bueno pero vos siempre pasás durmiendo…”
– “Sí, pero no es lo mismo dormir feliz que dormir triste.”
Adrián se quedó callado viendo un rato a su gato a los ojos.
– “Bueno y… además de la crítica en broma y demás… ¿no tenés algo importante que decirme?… Como… no sé… ¿el sentido de la vida por ejemplo?
– “El de mi vida es chuparme todo el cuerpo hasta vomitar pelo y dormir todo el día. Ah, y descubrir cuál es el secreto que guardan las cajas de cartón. El de los humanos, si me preguntás a mí, creo que es vivir anhelando el pasado y deseando que ya llegue el futuro.”
– “Sí sí entiendo… ‘Viví el presente, bailá como si nadie estuviera viendo’ y todo es poco de necedades que salen en Instagram.”
– “No no, eso sí lo decía en serio. Si la ansiedad fuera un deporte olímpico ustedes serían como los rusos, queriendo ganar oro mientras están todos dopados.”
Adrián siguió pensativo y en silencio. La verdad es que estaba un poco cansado del tema y tono de la conversación.
– “Es un chiste… de los rusos, las olimpiadas… ¿adónde está tu sentido del humor Adrian por Dios?”
– “Sí sí entendí… solo que no me hizo gracia. De hecho creo que me imaginé diferente esta conversación”.
– “Si andabas tan sensible hubieras pedido hablar con el perro.”
