Escuché por ahí que el amor
Me dijeron muchas cosas. Estoy sentada, mirando las baldosas bicolores, pensando en ruiseñores que cantan, en los cantos desesperados en gargantas que no escuchamos pero nos cantan.
Hablé de empujones. Quise hablar del momento del vendaje, del momento en que cosemos, sin saber coser, las cosas que pasaron. Todos pasamos por eso. Con 40, 32, 25 o 16 años. El momento de la lanza y el escudo es insignia de la raza humana.
Quiero empujarte para empujarme. Quiero recordar lo que es la necesidad del salto. Quiero decirte -aunque me duela- que si lo querés a veces hay que arrastrarse. Quiero decirte -para decirme- que pocas cosas son tan necesarias como saber para dónde vamos. El empujón te puede subir al taxi, pero no es garantía de que llegues entero a tu casa.