Conoce la historia de la huaca Pucllana

Huaca Pucllana es un sitio arqueológico perteneciente a la cultura Lima (periodo de los desarrollos regionales 200–700 d.c) se ubica políticamente en la actual provincia de Lima, distrito de Miraflores.

Pucllana es de origen colonial, la investigadora María Rostworowski menciona que en documentos coloniales el curaca don Pedro Chumbi Charnan, de Huatca, menciona el sitio de Pugliana como uno de los límites de sus posesiones. Otra explicación del nombre puede provenir del quechua Pukllay que significa Jugar. El sustantivo derivado Pukllana significa “Lugar para jugar”.

El crecimiento urbano, especialmente a partir de 1940 en que los fundos agrícolas empezaron a ser lotizados para la construcción, redujo la zona arqueológica a un área de seis hectáreas, poco menos de la tercera parte de lo que fue su extensión original, según documentos históricos.

El sitio arqueológico fue construido, probablemente, a partir de los primeros siglos de la era cristiana pero alcanzó su apogeo a partir del siglo V. Originalmente estuvo compuesto por un conjunto de pirámides, plazas, patios y accesos en rampas, todo construido sobre la base de barro, sea por medio de tapiales o los adobes con forma de paralelepípedo rectangular en posición vertical que caracterizan a la cultura Lima.

La técnica constructiva predominante consiste en colocar los adobes en posición vertical con la argamasa en la base y en la parte superior dejando a los lados pequeños espacios vacíos; esto le da un aspecto de libros en un estante, motivo por el cual el estudioso Pedro Villar Córdova le denominó ‘técnica del librero’.

Asimismo, los muros están formados por paneles de forma trapezoidal y tienen una ligera inclinación que lleva a que los muros tengan la base más ancha que la cabecera, alcanzando así un equilibrio físico y estético.

Lo que se puede observar del sitio en la actualidad es el resultado de sucesivas construcciones realizadas tras el relleno de las anteriores; el edificio alcanza así su altura y área actual. Debajo de lo que se observa hoy se hallan edificios anteriores sepultados por gran cantidad de relleno de cantos rodados y arena gris.

Si bien el sitio no es un cementerio se han reportado entierros de individuos de élite, colocados en camillas con escaso ajuar funerario. La mayor parte de los restos humanos hallados corresponden a sacrificios humanos.

Las poblaciones que tributaban a Pucllana y requerían sus servicios religiosos fueron agricultores y pescadores, debiendo estos últimos tener cierta importancia debido a la reiterativa presencia de figuras asociadas al mar halladas en diversos objetos rituales.

En huaca Pucllana, pobladores de condición humilde (agricultores y pescadores) se establecieron cerca del centro ceremonial y, probablemente en recuerdo del antiguo prestigio del templo, restauraron parcialmente la ladera oeste, reutilizando los adobes Lima para la construcción de muros, pero usando técnicas constructivas distintas, con poco cuidado y cierto apresuramiento, quizás a manera de contención para evitar el colapso de los rellenos arquitectónicos que amenazaban con caerse y dañar a los ocupantes de la parte baja.

Se han hallado evidencias de numerosas remodelaciones en la ladera a causa de derrumbes que echan por tierra los intentos de su recuperación. En medio de los derrumbes se encuentran restos de pequeñas habitaciones construidas de manera aún más sencilla que los muros ya mencionados, refugios temporales de personas que iban de tránsito hacia el litoral o la red de caminos que existía en ese entonces.