LA CASA DEL TRIBUNAL MAYOR DE CUENTAS DE LIMA

El Tribunal de Cuentas fue, desde muy antiguo, una institución configurada como órgano de fiscalización de la hacienda real y tuvo sus orígenes en una magistratura colegiada creada a fines del siglo XIII durante el reinado de don Sancho IV de Castilla. Una vez instaurado el gobierno español en el Perú, el rey don Felipe II instituyó, en 1605, en Lima, un Tribunal Mayor de Cuentas con el fin de corregir el desorden financiero y establecer control sobre las Casas de Moneda de Lima y Potosí.

La primitiva casa de la Moneda de Lima, instituida en 1572, había funcionado de manera intermitente puesto que el virrey Toledo trasladó sus funciones a Potosí, principal centro de extracción minera del virreinato.

Un siglo después, el 6 de enero de 1683, el virrey duque de la Palata reabrió la ceca de Lima en la calle en la que hasta ahora funciona, en los Barrios Altos de Lima. Su ubicación no era fortuita, pues a la espalda de la casa pasaba el suministro de agua de la cañería de Maravillas, ramal del canal del Huatica, necesario para hacer girar la rueda hidráulica que permitía laminar, acuñar y recortar la plata ensayada.

En esta parte del Centro Histórico, entre la Plazuela de Santa Ana y la Plaza de la Inquisición, hoy plaza Italia y plaza Bolívar respectivamente, se edificó en el siglo XVIII el nuevo local para el Tribunal Mayor de Cuentas, que hasta entonces funcionaba en un sector del Palacio Virreinal. Tras el terremoto del 28 de octubre de 1746, que arruinó el Palacio, el virrey conde de Superunda ordenó el traslado de esta institución al lado de la Casa de la Moneda, para el mejor control y administración de la hacienda real, terminándose la fábrica del nuevo local hacia 1760.

El Tribunal se emplazaba en el antiguo barrio de Santa Ana el cual acogía a numerosas órdenes monásticas y a las instituciones educativas más importantes de la ciudad. A pocos pasos estaban la Real y Pontificia Universidad de San Marcos, el Colegio Real de San Felipe y San Marcos, el colegio de teología de San Ildefonso y, haciendo frente a la casa, el colegio de teología de Santo Tomas de la Santísima Trinidad.

La casa, como es natural en un edificio civil virreinal, cuenta con un zaguán, que sirve de espacio de recibo y que articula la calle con el patio principal, que a su vez reparte hacia sus lados a los aposentos principales, al callejón, que comunica con el segundo patio, y a las escaleras abiertas, que llevan al segundo piso. Uno de estos aposentos es el principal de la casa, ambiente que ocupa la posición más destacada, haciendo frente con el zaguán y en el mismo eje del ingreso del patio principal. Estuvo destinado como ambiente de recibo. Contiguo al principal está la cuadra de estrado, pieza espaciosa, pero de menor tamaño que el salón, y que se destinaba, en las casas de morada, a la vida íntima de la familia. En ella las mujeres, sobre el estrado -compuesto por una alfombra o tapete, almohadas, taburetes y sillas-, podían desempeñar sus labores o recibir visitas.

En la segunda planta, el ambiente más importante y sin duda el más relacionado con las funciones de la casa, es el salón de sesiones del Tribunal Mayor de Cuentas. En su interior destaca el cielorraso de estilo neogótico, producto de una reforma arquitectónica hecha hacia 1896. Es obra de tablazón, con molduras talladas, policromadas y doradas que forman motivos geométricos en torno a estrellas de seis puntas. De la misma época data el estrado, cercado por una baranda de balaustres de madera y tres arcos carentes de columnas de soporte. Los muros están cubiertos por paneles de madera pintada con motivos vegetales que reemplazaron la decoración original de la sala, similar a la del resto de ambientes del primer piso.

Entre otros elementos arquitectónicos y ornamentales de la casa, resaltan: el gran arco del zaguán, que conserva su vistosa policromía de efecto almohadillado, intercalado con motivos vegetales; el pavimento empedrado de cantos rodados del lecho del río, dispuestos según un diseño geométrico del siglo XVIII; el piso de piedra de la antigua carrocera; la tinajera, espacio en donde se depositaban las tinajas y las piedras de destilar, para el servicio de agua potable y la solana o loggia, destinada para tomar el sol, de modo los ocupantes podían asolearse por las mañanas y tomar el fresco en las tardes de verano.

Desde 1943 la Casa Nacional de Moneda y el edificio del antiguo Tribunal Mayor de Cuentas son administrados por el Banco Central de Reserva del Perú, y desde el 2004 funciona en la segunda planta de la casa del Tribunal el museo numismático, abierto de lunes a viernes de 10:00 a 14:00.

El conjunto, fue declarado Patrimonio Cultural Inmueble de la Nación en 1972, por Resolución Suprema N° 2900–72-ED.