LAS MURALLAS RIBEREÑAS DE LIMA

Las murallas de Lima se concibieron y construyeron como un sistema funcional y morfológico, siguiendo los principios militares de la época, para protegerla de piratas y ataques de los enemigos de la corona española, en 1687. Documentos coloniales, así como algunos relatos de viajeros de principios del siglo XIX, se referían al frente ribereño en términos militares, denominándolo muralla o fortificación, y destacando sus elementos defensivos.

Las murallas de Lima en un plano de 1750

Las estructuras localizadas en el Parque de la Muralla corresponden al frente ribereño de las murallas de origen virreinal que conformaban la línea defensiva de la muralla, sistema que se contempla en los tratados militares y que es aplicable a ciudades cruzadas por ríos, ya que incluye elementos como plataformas, escarpas, revellines y obras menores.

Los antecedentes de estas estructuras amuralladas fueron los tajamares al pie de los conventos de San Francisco, Santo Domingo y la calle Polvos Azules, documentados desde la segunda mitad del siglo XVI. Estos se incorporan al sistema de murallas de fines del siglo XVII, conformando un sistema cerrado y con una altura similar al resto de la muralla, razón por la cual los vecinos se vieron precisados a ejecutar numerosas puertas y rampas con el fin de acceder al río. En términos funcionales, las murallas ribereñas, además de constituir parte del sistema de fortificación de la ciudad, se concibieron como elementos de contención de las aguas del Rímac, función que también se preveía en los manuales de fortificación para las ciudades con límites hacia mar, lagos o ríos.

Cabe destacar la dimensión múltiple que tuvieron las murallas limeñas. Además de servir como defensa frente a ataques externos o posibles insurrecciones internas, sirvieron también como una barrera al contrabando, límite con el ámbito rural y espacio simbólico que permitía asociar la ciudad intramuros con la civilización.

Por otro lado, la muralla experimentó un conjunto de intervenciones como la construcción de puertas, rampas hacia el río, corrales y ampliaciones de viviendas, las que produjeron deterioro en su estructura.

Antiguo depósito de la Policía Nacional en la zona del actual Parque de la Muralla

El entorno del sector que hoy ocupa el Parque de la Muralla fue determinado por el convento de San Francisco y el borde del río Rímac. Esta sección, localizada a espaldas del callejón de San Francisco, tuvo un carácter periférico a lo largo de su desarrollo. Las tipologías de habitación predominantes correspondían a casitas, rancherías, callejones y otras con fines comerciales como cajones y pulperías. El uso del río como área de acarreo de materiales de construcción, tiradero de basura y desmonte, y actividades afines marcó el carácter de este sector urbano de Lima con sus tradicionales accesos al río mediante rampas, callejones y casitas y el paso de borricos en dirección al Rímac.

Las murallas ribereñas finalizaron sus funciones militares con el fin del Virreinato, produciéndose desde entonces un proceso más acentuado de deterioro y degradación de su entorno y de sus estructuras, hasta que en 1870 el afán modernista de la época propició su demolición para expandir la ciudad.

Las estructuras que hoy pueden apreciarse en el Parque de la Muralla, ubicado en la primera cuadra del jirón Amazonas, constituyen uno de los pocos vestigios del sistema de fortificación de Lima que formó parte del proceso de desarrollo urbano de la ciudad y se constituyó en referente de la historia urbana y cultural de Lima.

Vista de las murallas de Lima en el Parque de la Muralla

Sáenz Mori, Isaac (2004). Ciudad y fortificación. Las murallas ribereñas de la ciudad de Lima 1672–1872. Municipalidad de Lima, Lima.

Municipalidad de Lima (2004). Parque de la Muralla. Folleto. Dirección de Patrimonio Histórico Monumental y Turismo.

Zevallo, Carlos (2009). “El Parque de la Muralla, Lima”. Mi Moleskine Arquitectónico. Recuperado de http://moleskinearquitectonico.blogspot.pe/2009/01/el-parque-de-la-muralla-lima.html

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