No ser


En esta disonancia magnética que llamamos vida
resurges de las cenizas
entre los muertos que caminan sin prisas.
Renaces, corazón, con cada palabra escrita;
cada vez que el lenguaje, su lenguaje
recorre el contorno de tus muslos
recordándote que cada oleaje
no es más que amor
parecido a un diamante:
se ve y se admira pero pocas veces se toca.
Y en esta vida, nos tocó admirar
por no decir no ser.