Reflexión pedagógica: ¿Cómo mejorar las interacciones de los niños y niñas desde el espacio físico?

La importancia de un docente altamente reflexivo recae en las decisiones que este debe tomar día a día en torno a las planificaciones diarias de su grupo de estudiantes. Dichas elecciones deben hacerse de manera responsable, desde el propio conocimiento de cada niño y niña del nivel, considerando sus intereses y necesidades, ya que según Copple, Bredekamp, Koralek & Charner (2013) los buenos profesores continuamente usan su conocimiento y juicio para tomar decisiones intencionales acerca de qué materiales, interacciones y experiencias de aprendizajes son más apropiadas y efectivas para el grupo y para cada niño en forma individual. Desde aquellos aspectos que evalúa el pedagogo para mejorar las futuras experiencias de aprendizajes, están también las decisiones que ejercerá respecto al uso del espacio.

Respecto al espacio, se puede afirmar que afecta de manera directa a la atención y la disposición que presentan los niños y las niñas al momento de iniciar una experiencia de aprendizaje, es por ello que “el adulto debe ofrecer un espacio que permita a los niños elegir, manipular y explorar, reflexionar sobre sus acciones y solucionar problemas con materiales que a ellos les interesen” (Lavanchy & Suzuki, 1996, p.57), para que los párvulos logren involucrarse activamente en su proceso de aprendizaje, respetando así los principios pedagógicos propuestos por las Bases Curriculares de la Educación Parvularia (2001).

Conociendo entonces lo vital que resulta considerar la distribución del espacio para cada experiencia de aprendizaje, éste debe ser pensado y planificado porque “el aula es antes que nada, y más en la escuela infantil, un ambiente de vida (…), por su sentido totalizante, de construcción de lo que serán los recursos vitales de cada alumno” (Zabalza, 2006, p.120). En el fondo, el espacio es parte del todo del proceso de enseñanza y aprendizaje de los niños y las niñas.

En relación al contexto actual de la práctica profesional, creo importante comentar a grandes rasgos el espacio y como éste es utilizado dentro del nivel de educación inicial en el colegio de práctica profesional. El mobiliario diario del nivel de transición dos consiste en: 33 sillas y seis mesas hexagonales, las cuales se arman (y desarman) con dos mesas con forma de trapecio.

El tema de las mesas ha significado un gran esfuerzo por parte de la estudiante en práctica al momento de planificar las experiencias de aprendizaje específicamente de grupo pequeño, pues la forma de trapecio que tienen las mesas ha hecho que posicionarlas para favorecer las interacciones entre los integrantes de cada grupo sea muy complejo.

De hecho, primeramente las mesas de trapecios formaron dos mesas hexagonales, que fueron unidas por una de sus vértices, y cuando los niños se sentaron, algunos quedaron muy incómodos o dándose las espaldas unos con otros, dificultando claramente la comunicación verbal y también física entre ellos. Es por lo anterior que la estudiante en práctica al notar que aquella distribución espacial no funcionaba de manera efectiva en los grupos pequeños, decidió pedir ayuda a su compañera de práctica la cual se encuentra en el minor de juego y planteó una distribución de mesas diferente, llamada por los niños como ‘con forma de dulce’.

Foto 1: uso de mesas en el primer grupo chico.
Foto 2: uso de mesas actual.

Una muestra clara de la toma de decisiones que ha llevado a cabo la estudiante en práctica ha sido a través de la organización espacial como ‘forma de dulce’ (fotos 2), la cual funciona de una manera mucho más adecuada porque desde el inicio se observa una unión espacial (las mesas unidas sin separación); los niños se pueden acomodar con sus propias sillas, sin quedar apretados o impidiendo el desarrollo exitoso de la experiencia de aprendizaje. Pero aún así, la extensión de las mesas es demasiada, excluyendo o apartando de manera indirecta a los niños y niñas que se ubican en los extremos de estas.

Tal como se mencionó con anterioridad, la distribución espacial de la mesas dentro del aula en el momento del grupo chico ha afectado de manera intrínseca las interacciones dentro de esta, pero no con la educadora, sino que entre los mismos niños y niñas del nivel. Lo precedente indica entonces que la interacción significativa entre los párvulos de un grupo, refiérase a ayudas mutuas, comentarios y experiencias que tengan en común, no suelen ser utilizadas ni aprovechadas en las experiencias de aprendizaje. Es por ello que tras esta observación recibida, la educadora en formación ha tenido que repensar sus prácticas, tomando decisiones concretar y proponiendo así experiencias que inviten a la conversación entre los niños y niñas, respetando el principio pedagógico de relación el cual plantea que “las situaciones de aprendizaje que se le ofrezcan al niño deben favorecer la interacción significativa con otros niños y adultos, como forma de integración, vinculación afectiva, fuente de aprendizaje, e inicio de su contribución social” (MINEDUC, 2001, p.17). Un ejemplo sobre sus nuevas propuestas es un juego de mesa creado por los niños y adecuado a la temática semanal de los medios de comunicación.

No obstante, proponer experiencias innovadoras no es suficiente para la mejora de las interacciones entre los niños y niñas participes del proceso de aprendizaje sino que, pensar y planificar estratégicamente es fundamental, por ejemplo: manipular la cantidad de material que se ha de utilizar dentro de un grupo pequeño para que los niños y niñas tengan que dialogar, esperar, acordar, ceder y en el fondo ejercer todas aquellas aptitudes que los conforman como ciudadanos.

Ligado al pensamiento estratégico de cada experiencia de aprendizaje, es importante pensar también en aquellos niños que terminan antes que el resto del grupo, para poder ofrecerles una opción que tenga doble beneficio: el niño que termina antes desarrollando otra habilidades y los niños que aún no terminan tienen tiempo tranquilo para finalizar la experiencia. Lo anterior se relaciona con la investigación que se está montando en el ramo de Seminario, la cual tiene como objetivo principal potenciar el aprendizaje de los niños en los momentos de transición, mas ¿hasta qué punto se le puede otorgar otras tareas al párvulo que finalizó la experiencia si aún no se realiza el cierre de ella?.

Claramente la investigación del ramo va enfocada a momentos de transición específicos como lo son el momento de higiene, el almuerzo y otro que aún se está definiendo.

Para concluir, los aspectos a mejorar que se reflexionaron a lo largo de este escrito fueron tres: la toma de decisiones, el espacio y las interacciones entre los párvulos. Los tres elementos mencionados se relacionan entre sí al momento de aterrizar la reflexión, es decir, cuando se logra responder a preguntas como: ¿cómo mejoraré la experiencia?, ¿cómo organizaré el espacio para favorecer la interacción entre pares? y al hacer la acción concreta que las resuelve.

Referencias bibliográficas.

Copple, C, Bredekamp S, Koralek, D & Charner, K. (2013). To Be an excellent teacher. Chapter 2. Developmentally Appropriate Practice focus on infants and toddlers. Naeyc.

Lavanchy, S. & Suzuki, M. (1996). Cap. 4 Organización y estructuración de espacio. El curriculum cognitivo y su aporte al niño Chileno.

Ministerio de Educación. (2001). Bases Curriculares de la Educación Parvularia.

Zabalza, M. (2006). Cap. 9 Organización de los espacios de la clase. Didáctica de la Educación Infantil.

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