¿Qué nombre le ponemos?
A veces pienso que me gustaría escribir sobre vos, sobre nosotros ¿Ya sabes? Para que en el futuro, que puede ser dentro de unas semanas, meses o años, cuando (espero que no suceda pronto) esto se acabe, pueda tener un lugar donde regresar y recordar lo lindo que fue y lo bien que nos hacíamos sentir.
Luego pienso que me da miedo. Me da miedo clasificar, etiquetar, regalarle adjetivos a lo que tenemos. Me da la impresión que sería como escribir en piedra algo que se ha ido dando de una forma muy natural. No quiero encacillarlo y limitarlo a crecer a como él quiera, porque me he dado cuenta que al dejarlo que ande por si solo, esto que tenemos nos suma mucho más de lo que nos resta.
Espero que a mi “yo” del futuro esto no le suene a mucha paja mental y aun tenga sentido, en mi mente treintañera. Y si no lo tiene, espero poder recordarte como lo más real, noble y puro que he conocido hasta la fecha.
