Fotografía de viajes I

El texto no tiene nada que ver con el título.

¿Y si simplemente disfrutás el estar acá, sin tanta foto de por medio?
No pasa ni un viaje sin que alguien me pregunte, me sugiera o, directamente, me largue un ensayo estético sobre la inopurtunidad de hacer fotos en algunos sitios y momentos.

Me gustaría dejar en claro que no hablo de las selfies donde el narcisismo y el ego juegan un rol trascendental. Tampoco hablo de hacer fotos en contextos donde hacerlas es contravencional (museos, cementerios, celebraciones religiosas, retratos “robados” sin el consentimiento del retratado).

Parque Nacional Amboró, Santa Cruz, Bolivia

No hace falta que haya un código para que existan las normas. Es algo que muchos viajeros y fotográfos se olvidan olímpicamente y terminan molestando a medio pueblo con su voyeurismo. Sin mencionar el hecho de que “los locales” no son animales de circo para hacerte el show, son personas y tu comportamiento les puede resultar desagradable o repudiable.

Respetá las normas. Siempre y sin peros. Si no te gustan, te vas por donde llegaste. Los encargados de cambiarlas es la comunidad que las creó y a cuya cotidianidad afectan esas normas. Un forastero no tiene nada que opinar.
Mirador del Glaciar Pastoruri. Parque Nacional Huascarán, Ancash, Perú

Hablo de un atardecer en la playa, de una catarata en medio de la selva, una cima a 5000 msnm (sí, es lo más alto que llegué y no pienso arriesgarme más para seguir viendo roca desnuda, nieve, hielo y ni una planta. Me deprime la ausencia de vida. Aunque sea un pasto enclenque para no considerarlo un sitio inhóspito).

Hablo de gente con cámaras pesadas e incómodas colgadas al cuello. Casi la mitad de estos sujetos la llevan por snobismo o masoquismo, porque ni saben sostenerla, no saben componer una imagen y piensan que mientras más caro, voluminoso y pesado sea el artilugio fotográfico que martiriza sus músculos cervicales mejores fotos harán. Estos tipos piensan que van a mejorar comprando una cámara “mejor” (más cara) y son felices así: gastando cantidades ridículas de dinero en cámaras que portan y muestran más como un bien suntuario que como una herramienta para “materializar” su percepción.

Salpicaduras de la lancha. Esteros del Iberá, Corrientes, Argentina

Y no, van a mejorar leyendo a su autor favorito, prestando atención al color de la luz, a cómo se ilumina un rostro, al reflejo de la pupila. Nunca va a ser estudiando más técnica; la técnica ayuda, pero en cierto momento empieza a funcionar como un corset, o un set de prejuicios. La mayoría de las fotos de buenos fotógrafos que conozco no son técnicamente impecables, quizá ni siquiera les quepa el adjetivo de buenas fotos.

Corto la intro porque me estoy re yendo por la tangente y el tema no era ese. Es que este formato me queda chico. Siempre digo que los textos se dictan a sí mismos porque desencadenan una catarata de asociaciones que antes de ponernos a escribir ni se nos pasaba por la cabeza. Este es uno de esos textos.

Paracas, Ica, Perú
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