Día 14: La Iglesia

ClipArt: La Iglesia. Caracas, 15 de enero de 2016. Por Daniel Coelho.

No soy muy seguidor de los rituales religiosos, ni tengo el hábito de ir a misa los domingos. Sin embargo no dejo admirar algunas iglesias por su belleza arquitectónica, por sus osados diseños o por la fascinante historia que hay en sus paredes, vitrales o techos. Es difícil no mencionar la Sagrada Familia, en Barcelona-España con el Cristo de cabeza cuadrada y sus torres de diseño orgánico imponentes e inconclusas, o la Catedral de Notredame esa que tiene tanta historia y leyenda en sus paredes y alrededores. Otra de las famosas es la Capilla Sixtina, con su hermoso techo dibujado con tanta pasión, talento y humildad.

Pero yo quiero mencionar dos iglesias en particular porque siempre están presentes en mi recuerdo. Una de ellas se encuentra en Lisboa, no me acuerdo de su nombre ni de su ubicación exacta, lo que me llamó la atención de esta iglesia es que en su interior llevaba intacta las cicatrices de un incendio, nunca fue restaurada ni reparada, conservaba allí la bellaza caótica de la destrucción, ahumada y rota, pero no perdía su encanto, al contrario lo avivaba. La otra iglesia que siempre llevo presente en mi memoria está ubicada en San Antonio de Los Altos, específicamente en la urbanización Los Castores, esta construcción no tiene nada en particular, de hecho no parece un centro religioso de esos a los que estamos acostumbrados con sus grandes cúpulas, torres y campanarios, nada de eso. Es una construcción bastante plana y nada llamativa. Pero esa iglesia me recuerda constantemente a mi abuela materna, la Sra. Olga, ella no iba los domingos a misa, ella iba todos los días de la semana, los 7 días sin falta. Por eso cuando paso cerca de esa iglesia me siento cerca de la viejita que me cuido tantos desvelos en mi niñez y mi adolescencia.

Como dije al principio, no soy muy religioso, pero las iglesias tienen un magnetismo extraño que difícilmente las hace pasar desapercibidas.