Pon a Dios al centro de tu vida

David Emmanuel Ágreda
Nov 6 · 2 min read

Lucas 14:25–33
En aquel tiempo, caminaba con Jesús una gran muchedumbre y él, volviéndose a sus discípulos, les dijo:
“Si alguno quiere seguirme y no me prefiere a su padre y a su madre, a su esposa y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, más aún, a sí mismo, no puede ser mi discípulo. Y el que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo.
Porque, ¿quién de ustedes, si quiere construir una torre, no se pone primero a calcular el costo, para ver si tiene con qué terminarla? No sea que, después de haber echado los cimientos, no pueda acabarla y todos los que se enteren comiencen a burlarse de él, diciendo: ‘Este hombre comenzó a construir y no pudo terminar’.
¿O qué rey que va a combatir a otro rey, no se pone primero a considerar si será capaz de salir con diez mil soldados al encuentro del que viene contra él con veinte mil? Porque si no, cuando el otro esté aún lejos, le enviará una embajada para proponerle las condiciones de paz.
Así pues, cualquiera de ustedes que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser mi discípulo”.

Hoy, Cristo nos invita a preguntarnos qué significa ser su discípulo. Podemos ver, a primera vista, que es muy difícil y hasta radical lo que Él pide, pero no hay que malinterpretar lo que dice la Escritura porque Dios, de hecho, quiere que le demostremos nuestro amor a través de nuestros padres, esposos, hijos y hermanos; porque lo que Él quiere es que aprendamos a amarlos como Dios los ama.

La otra parte de la que habla Cristo es el tomar la cruz. Todos sufrimos, sea en cosas grandes o pequeñas, la diferencia que podemos hacer es en cómo vivimos estos momentos difíciles; nos puede iluminar contemplar cómo Cristo mismo vivió su sufrimiento. Esto es darle sentido al sufrimiento sabiendo que una vida sin esta actitud es insoportable, el que no vive amando hasta en el sufrimiento, le es muy difícil continuar viviendo.

Estos dos elementos son la base de la vida del cristiano. Los podemos resumir como poner a Dios en el lugar indicado, que sería en el centro de nuestras vidas, para de ahí, iluminar todas nuestras obras, pensamientos y actitudes. Todo para amar más a Dios y comunicar este amor a los demás, para que también otros puedan encontrarlo y amarlo.

Y a ti, ¿cómo te pide Dios seguirlo amando más y tomar tu cruz hoy, en las circunstancias en las que te encuentras?

Propósito
Demostrarles a mis seres queridos cómo los ama Dios con un acto concreto.

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Experimentando el Amor y la Vida de Dios

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