Servicios de limpieza al óleo

El otro día estaba escuchando una entrevista muy interesate a Elizabeth Gilbert, autora del famoso libro “Eat, pray, love” (que luego inspiró la película protagonizada por Julia Roberts, del mismo nombre “Comer, rezar, amar”). Desde su perspectiva de escritora, hablaba de algunos de los miedos que limitan a los creativos para hacer cosas.

Contaba que cada vez que llegaba alguien emocionado con una idea, a los dos minutos terminaban auto descalificándose diciendo “pero es que no es original, eso ya existe, ya está inventado”. A lo que ella replicaba “ten por seguro que ya existe y que ya ha sido creado… pero aún no ha sido creado por ti”.

Recuerdo que cuando empecé aseoxpress.com fue como tener frente a mi un lienzo en blanco, con esa emoción de saber que estaba por imprimir algo muy mío, cada trazo y cada combinación única de colores. No fue un momento de inspiración fugaz, sino el deseo incontenible y obsesivo de materializar algo de mi mente que simplemente fluyó, fluyó y fluyó. Así nada más, sin experiencia ni conocimiento previo en esa industria. Sin motivaciones extrínsecas de dinero o reconocimiento. Sólo el lienzo y yo desafiándonos.

El mundo de los negocios no es tan diferente al de las artes. Igual necesitas tener talento y un sello propio que te distinga del resto; igual necesitas luchar con harta tenacidad por tus sueños (y estar dispuesto a morir en el intento); e igual con todo lo anterior las probabilidades de éxito son muy pequeñas, reservadas sólo para unos cuantos sobrevivientes.

Es curioso como las personas en general asocian tener un negocio, con tener dinero y estabilidad. Sin embargo cuando yo escucho que alguien quiere ser emprendedor, que quiere ser su propio jefe, empezar un negocio, hagan de cuenta que me están diciendo que quieren ser cantantes, poetas o futbolistas. Es así de difícil trascender en el mundo empresarial, sobre todo en las grandes ligas y toma más tiempo de lo que cualquiera pudiera imaginar.

Les garantizo que si escucharan las historias reales (no la versión superficial de la TV y las revistas), de todas esas personas que consideramos exitosas, seguro encontrarán inicios muy difíciles y tantas anécdotas que a cualquiera le harían un nudo en la garganta.

Una aspiración y añoranza que recuerdo haber tenido desde niña y que con el paso del tiempo sólo se fue intensificando, tenía que ver con encontrar mi libertad. Libertad para pensar, ser y hacer. Así de elemental como suena, en la práctica es un proceso muy complicado. Si no me creen volteen a su alrededor y verán que el promedio de las personas vive con un montón de ataduras de todo tipo.

¿Y cómo mides qué tan libre eres? supongo que habrá muchos indicadores, pero para mi uno de los principales es analizar cuánto de tu tiempo es realmente tuyo. Si te toca cumplir un horario, si te toca esperar a que sea lunes para empezar a trabajar o que sea fin de semana y vacaciones para descansar, si tu agenda depende de la agenda de otros, si un jefe está limitando tu potencial o si tu desarrollo está en manos de terceros, si tienes que rendirle cuentas a alguien, si quedaste atrapado en las convenciones sociales, si decidiste tomar la ruta más segura, si al pasar de los años te has quedado con ganas de hacer o experimentar algo, si sientes que te ha faltado valor para volar (o para volar más alto)… probablemente te estás perdiendo de cosas grandiosas.

Y no, no es fácil ser libre, no es fácil tener la sensiblidad de escuchar y ser fiel a tu voz interior, de hecho el precio es alto y en lo que llegas el camino es espinado. La recompensa al final del arcoiris está ahí, pero como dije antes, es sólo para sobrevivientes.

Ojalá cada uno de los que leen este blog tenga la oportunidad de crear algo muy personal para otros, para el mundo. Que con sus acciones puedan inspirar, que sus mejores experiencias de aprendizaje las puedan compartir con extraños y conocidos. Ojalá que puedan cambiarle la vida a alguien de forma positiva y que los extrañen cuando ya no estén.

Experimenten, construyan, aprendan, resistan. Descubran su esencia y proyéctenla en algún lienzo para la posteridad. AMÉN.

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