Conoce como fue el nacimiento del estadio de Racing Club de Avellaneda

Nació al amparo del esfuerzo. Nació al amparo de la audacia de los hombres que quisieron a Racing, que no quisieron irse de Avellaneda, porque consideraron que ahí en esa ciudad debía seguir demostrando su grandeza, con jugadores estrellas como Paz, los hermanos Lamour, el cabezón Werner y los Carbone.

Y se hizo nomás… el estadio de cemento y con un genial sentido de la arquitectura. La construcción que como dijera en 1967 el señor Pablo Mira, costaría entre 400 y 500 millones de pesos de ese entonces, se hizo con el apoyo gubernamental, que le proporcionó un subsidio consistente en 16 millones de pesos, a pagarse en 54 años con el 5 por ciento.

El estadio Juan Domingo Perón en sus inicios

Ramón Cereijo, Ministro de Hacienda de Juan Domingo Perón, fue el delegado de este especial suceso en la historia de Racing, que cobró cuerpo real el 3 de septiembre de 1950 en un partido en el que la Academia jugó con Vélez, vendiéndolo por 1 a 0 con gol de Llamil Simes. Ese día se recaudaron 93 millones de pesos.

Habían pasado casi dos años. Errantemente Racing había jugado en diversos estadios, entre ellos Huracán, Boca y San Lorenzo. Pero quiso el destino que su hegemonía sobrepasara este escollo y llegara a ser campeón, aun jugando fuera de su reducto.

En suma, una obra formidable, titánica, que estuvo a cargo de la Compañía General de Obras Públicas S.A. (G.E.O.P.E) y que contó con el aporte de los socios más caracterizados del entonces, que llegaron a comprar plateas por adelantado para el lapso de 5 años, al precio de 500 pesos, hasta un número de 10 como el caso de la familia Parodi, o los Renteria. De esas plateas sólo fueron puestas a la venta 1001 y sirvieron para alimentar las esperanzas de muchos racinguistas que creyeron en la obra, nacida a instancias de un hombre fundamental en el crecimiento de Racing, el doctor Cereijo, que sin llegar a ser más que un socio, tuvo una actuación descollante en apoyo al club.

El primer intendente del Estadio fue el señor Rogelio Dinápoli. En suma el 3 de septiembre, los hombres que habían soñado con un Racing más grande aún y tan granítico en su existencia como el cemento que circulaba la ilusión concretada del estadio monstruo, inscribían otra página de gloria en la historia académica y del fútbol argentino: todo con un ejemplo casi inimitable.

Ubicación

Desde 1993, el Cilindro “cambió su dirección” ya que las autoridades de la Municipalidad de Avellaneda dieron lugar a un pedido especial realizado por la Comisión Directiva del Club para que se cambiara el nombre del pasaje Cuyo, lindante a la cancha, por el de Omar Oreste Corbatta, jugador académico que había fallecido en diciembre de 1991. A partir de ese entonces, el domicilio oficial es Mozart y Corbatta.

A lo largo de los años en el Cilindro se vivieron los festejos de la Copa Libertadores de América 1967, Copa Intercontinental 1967, Supercopa Sudamericana 1988, 7 torneos nacionales, entre otros. No todo fue color de rosas ya que también en 1983 se vivió el descenso a la primera B del club albiceleste.

Actualmente el estadio de la Academia tiene una capacidad para 70 mil personas que domingo tras domingo acompañan con cantos, banderas, y pasión al equipo de Avellaneda.